sábado, abril 04, 2026

ALAS ROTAS......

 










La rigidez de las jornadas empapa mis alas , cansadas. Mirar el horizonte en las vertientes de un mes de abril, vistiéndonos de una primavera donde las flores son alba a propósito de un invierno soplando aromas de lluvias que ahora se adormecen en un columpio del que tal vez retorno algo airado. El bien y el mal es plenitud en esta atmósfera cargada de partículas de nuestros escombros. Incrusto los ojos donde el dolor y la plenitud se rigen en el silencio, en la soledad del abrazo ausente cuando el amor se agota, exsuda una despedida en los jardines donde sembré nuevas semillas para la aventura de las estaciones. Mis alas…OH, mis alas, se desploman con la carencia de plumas que hagan más ligero este viaje a la nada. Y la nada me responde. Y la nada me recoge. Se cruza ante mí un alarido flaco de aquellos donde las guerras son matarifes descomunales de la sensatez de sus sentidos, de sus pensamientos, de ese razonar que los lleva a la ruptura con los sueños. Mis alas…oh, mis alas , ya no tienen colores, ya no disponen de la gracia de seguir la ruta de lunas donde el querer precisa una caricia, un beso, un saludo en el arco de iris de la vida. Estoy rígida, estoy enfocada en los secretos que guardo en este callar de épocas que pasan arrasando calles vacías.  Estoy aquí, donde la luna redonda me saluda, la observo indolente con su traje gris.  Y queremos conquistarla, apropiarnos de un espacio que nos de sustento a una nueva existencia. Los recursos se agotan, el agua infla esa manía tan nuestra de ser escena de un mundo resquebrajado, roto. Y, sin embargo, estamos aquí. Mis alas …oh, mis alas, rotas en la invertida danza de mis pisadas. Y , aun aquí, estoy más allá de los deseos de buenaventura seduciendo a la armonía de los pueblos. Pueblos fugazmente destrozados, atormentados en la condición de un ser humano más cruel.  Mis alas…oh, mis las , ya no tienen colores, se desploman donde la desgana es imperante en los resquicios de batallas perdidas. Sí, estamos perdidos, estamos donde la ovación al armento hincha nuestra nula inteligencia hacía la paz.

jueves, abril 02, 2026

EL ÁRBOL DE LA VIDA.

 





Un piano, camino por un puente colgante. Abajo la vaguada toma vida en el nutrir de agua que corre sin descanso. No me detengo, no hay pausa cuando mi cuerpo se tambalea hasta cruzar al otro lado. No miro atrás, las sombras de un amor, de una dejadez empaña mis pensamientos y siento el ruido de lo malo, de lo bruto. Compongo un silbo que lleva hasta la otra orilla. Llego, mis piernas temblorosas, estoy en la solidez otra vez de una tierra amparada por soles esplendidos, por lunas hechicera de los espíritus que cubren nuestras espaldas. No me siento agotada, me enraízo en un andar seguro hasta llegar al árbol de la vida. Dicen que está cerca de una cueva de donde nuestros ancestros guardaban la cosecha por la dureza de los inviernos, de las sequías.  Sin esperarlo ante mi el viento toma relevo a la calma, se vuelve avaro, con resquicios violentos abofeteando mi cara. Continuo, no hay pausa cuando el alba de los pájaros besa mis ganas de visionar ese árbol, el árbol de la vida. Cierro los ojos y ante mi sorpresa lo hallo ante mí, detrás la cueva de nuestros antiguos pobladores. La sangre me hierve en la emoción, miro todo mi derredor y un enjambre de naturaleza viva me da la suficiente lucidez para aproximarme a ese árbol, el árbol de la vida. Se cuenta que hace muchas décadas bien entrado el XX donde aun la pobreza atesoraba las islas las mujeres venían a dar a luz aquí, a esta otra orilla donde se encuentra este majestuoso y opulento árbol, bajo su sombra rompían aguas y el recién nacido se consideraba como aquel que sacaría de la miseria a toda la familia, a toda la aldea y si no que el pan no faltaría. En mi mente se forman historias de mujeres y mujeres que dieron a luz a lumbre de los soles, de las lunas, de las lluvias, del viento con la partera del pueblo en medio de incertidumbre de si todo saldría bien. Un pájaro se apoya en mi hombro, un beso que me despierta  de esta imagenes mías.   Me parece verla, con contracciones, con la mujer de negro al lado de ella apurando en llegar al árbol de la vía por ese puente colgante que cruzado de una zona a otra. Un piano, un camino por un puente colgantes. Retorno a mi orilla, esa orilla donde la sonora memoria presta convicción a lo que ha sentido cuando toque sutilmente ese árbol, el árbol de la vida. Una libertad con el sueño de deseos de volver a ver ese amor, a esa existencia huido en esquinas heridas.

martes, marzo 31, 2026

COMETA BLANCA

 


En la cumbre donde el paisaje se hace impresionante, sorprendente. Aquí, estoy, en la cima , en mis manos una cometa blanca. Enclavo una estaca y la ato, dejo que el viento del sur la meza como sombra de la paz, de las manos unidas, de lo virtuoso que somos al habitar este planeta de amplios océanos y tierras ricas en la entrega de nuestro placer. En la cumbre, llevo horas, días intentando llegar. Mis manos están hinchadas, tanto, que el más ligero roce con sus piedras me las hace sangrar y un dolor descomunal. Pero he logrado mi propósito, estoy aquí arriba, en la cumbre, la tarde se despeina para abrazarse a un nocturno de luna, de luna redonda y un aura blanca como los vírgenes boscajes que pueblan esta atmósfera. En la cumbre, un cometa blanco revolotea con el silbo de la brisa sur y yo me siento acogida por este logro. Desde aquí, un grito, una sonrisa, una llamada a los flotantes sueños que derivan en nuestras arterias. La cometa blanca ya está atada en la estaca y va de aquí allá, de allá aquí, la he realizado con mis propias manos con esas manos de costurera de generación y generación , de aquellas que me ensañaron a pacificar los corazones con un acto dichoso para el corazón. Sí, me siento dichosa. Aquí, en esta cumbre, la más alta de este país desconcertado he izado una cometa blanca que se arremete en todas las direcciones como imantada donde las guerras quieren tumbar, destrozar. Veo los ojos de un flácido niño. Veo los mercaderes de cuerpos sin destino, veo las mafias del engaño, veo el tráfico de mujeres que caerán en la nada. En la cumbre , donde le paisaje se hace impresionante, sorprendente una cometa blanca es alzada dando pinceladas de una esperanza. He llegado, la gelidez de este ambiente no disimula, cuchillos desenfrenados se clavan en mis hombres y siento mi caída. Me levanto , sueño, deseo y converso con mis fuerzas . Aquí estoy, aquí está esta cometa blanca que canta a la paz, que vuela por la paz, condicionada por las vertientes donde todo lo grotesco, todo lo destructivo , todo lo Abominable desespera desmesuradamente a la vida. Intento hacer una hoguera, mi mechero no funciona, las cerillas se me pierden en mis manos rajadas e hinchadas. Tomo del aliento que aquí hay y observo está cometa blanca atada en una estaca. Tendré que esperar a que amanezca para bajar de nuevo. Si descender donde las huracanadas iras del hombre se asemejan a una condenada catástrofe, genocidio. Aquí, sola, las religiones me hablan, se siente una apoyadas en otras, otras apoyadas en una y las creencias se hacen la misma homogéneamente. Las primeras luces del firmamento ya vienen, aquí, en la plenitud de mi insonoridad ante un planeta castigado. Siento como si el ánimo me ayudara a dejar mi mochila, saco mi saco de dormir y al lado de la cometa blanca atada a una estaca soy duermevela. El viento calla y solo las aves nocturnas me dan la suficiente seguridad para el olvido.  Y olvido que soy de aquí, de esta tierra donde la golosa mentira lleva gentes inocentes a las fosas a ras del suelo. Caigo en un profundo sueño, un sueño donde el resonar de los tambores del fin galopan tras de mí y descanso, en mi saco de dormir con una cometa blanca atada a una estaca. Mañana será otro día, otro amanecer, otra nueva ventura del vivir, del cantar al son de la amistad de los pueblos.

lunes, marzo 30, 2026

LA CANCIÓN DE LAS ARBOLEDAS PERDIDAS.EXPLICACIÓN


 Y a partir de aquí, más un poema de mi composición llegamos aquí debajo, con unos arreglos de mi autoría, añado, quito, horas de trabajo.

viernes, marzo 27, 2026

LA CANCIÓN DE LAS ARBOLEDAS PERDIDAS. 1

 


LA CANCIÓN DE LAS ARBOLEDAS PERDIDAS




La canción de las arboledas perdidas. Un suspiro. Una brisa. Un oleaje. Un tiempo que se empeña en ser puente de pacíficos pañuelos blancos en la caravana de la paz. Entregamos nuestras pisadas a lo sagrado de la existencia, de esta vida en un minúsculo planeta donde hay sonrisas  condenadas a un lamento eviterno. La canción de las arboledas perdidas. Un despertar. Tambores trotando la esperanza. Voces gritando no más, no más campos de minas donde las almas mueren en la derrota de la paz.

jueves, marzo 26, 2026

El sonoro oleaje

 








La sonoridad del oleaje viene con la canción de los desaparecidos, de las invisibles manos marchándose donde la pena termina. Es invierno…un gélido invierno. Cumbres nevadas, ojos despiertos ante la frialdad metálica de la brisa que viene…que viene y nos besa con sus labios rajados. Aquí, estamos, viniendo donde la sonoridad del oleaje viene con la canción de los amantes anónimos con sus miradas puesta en su horizonte del brío de las emociones. Tangibles a las hogueras para la tibieza de los cuerpos nos incorporamos y de un brinco tembloroso estamos aquí, en el planeta tierra. Una esfera en medio de la nada , solos, aislados. La sonoridad del oleaje viene, me levanto y escucho su rubor como amor desvanecido en los círculos de cuerdas que nos atan a la isla. …a la isla. Las aves sobrevuelan nuestras cabezas y entornamos nuestra vista a sus movimientos hasta perderse en la inmensidad del océano. De repente, mis ojos cansados pisan un faro de la bahía donde los náufragos conversan sobre sus sueños, sobre sus esperanzas, sobre sus inquietudes y ven yeguas flotantes en esa masa oceánica que llevan en sus lomos aquellos cuyos nombres se pierden en la memoria de un ayer. Un ayer de guerras suicidas, de cuerpos inertes, herméticos que oscila en la oscuridad humana. Viene en yeguas flotantes nacidas de la erupción de las mareas. …vienen con sus desesperanzas, con sus amarguras,  con sus mensajes de paz levantando banderas blancas en el porte de un mañana ¿Dónde está ese mañana? Ven…ven , donde la derrotas de las batallas anuncian la alabanza a la  sonrisa de niños atravesando el exuberante follaje de la paz. La sonoridad del oleaje viene con la canción de un nuevo propósito, donde los retorcidos puentes de la vida emergen en un canto, un canto fuerte y leal a la tranquilidad.

viernes, marzo 20, 2026

DIVAGACIONES DE UNA MAÑANA DE MARZO

 



Un vagón vacío. Una parada insonora. El aislamiento de pacíficas pardelas en el rumiar de las mareas. Unas montañas trajeadas de una mañana invernal. El último suspiro de una existencia ampliada a los focos de la nada. Y esa bahía donde llega nuevas noticias como flores de una primavera. Estamos aquí, recordando, rememorando aquellos instantes perdidos en el tiempo donde una senda de arboledas perdidas nos beso en la pesade de nuestras espaldas. Estamos aquí, renaciendo, consumiendo los años , los meses , las horas cuando un sol lanza un guiño sonriente a la magia de la vida.