Mis manos mapa recordando esa
tierra donde las luces de alguna estación me dieron nombre. Mis piernas ,
cansadas, sombras de un rumbo donde la soledad, la insonoridad, la nada se
hacen yerguen cuando mis ojos , anónimos, despiertan en el lamento
cotidiano. Yo, hija de este mundo
agonizo donde los derroteros de las guerras alimentan mi huida. Yo, anónima, me
levanto en una nueva mañana, la noche ha sido de una gélida mortal, donde colmillos
se columpiaban a ras de mi rastro. Yo, hija del vacío de la paz, miro el sol,
un sol gris, blanco, pesado apegándose a mi andar nómada de la indiferencia.
Observo, examino con mis ojos apagados, apenados , doloridos el sufrimiento, el
lamento de aquellos cuyos restos se quedan en medio del abismo. La muerte apunta
mis sienes. El miedo alimenta mi estomago de flores secas y unos rajados labios
me dice pronto todo esto terminará, continuemos. Yo , anónima, con las pisadas
hundidas en los desiertos del invierno, en los océanos atormentados visiono
cementerios sin cada uno de los nombres que ahí se expansiona ¿Vendrás¿ Sí, a
ti , atmósfera donde las esferas de las tumbas flotantes, donde el hambre de
las armas quede ausente en el olvido a darme un beso? Un beso donde nacerá de
nuevo una alegría, una respiración pausada y eterna en la paz vestirá mi cuerpo
tembloroso, desgastado, invidente pueda reafirmase en el revivir ¿Vendrás? Yo,
hija anónima de los naufragios, de las fosas de lodo y dolor te pido que vengas
¿Vendrás? Sí, con el paso de los inviernos, de los otoños, de las primaveras,
de los veranos , en los años cuando yo, hija anónima de este arrebato de la angustia,
de la desesperanza vuelo como cometa blanca en un cosmos donde nuestras manos perdidas,
nuestras manos fúnebres alcance la despedida ¿Vendrás? Eres tú, una gota de una
sonrisa viene a mí. Sí , a mí, hija anónima de las raíces donde un árbol no da
sombra ¡Ven¡ ¡Ven¡ te esperaba, ya me ves, no soy la de antes de caer en los
precipicios de las tempestades, de las tormentas. Estoy herida, pero…ven , ven.
Aquí hay más gentes retorcidas en el ahogamiento, en la sed. Ayúdalos, que todo
se calme, que todo sea derrota de las brumas que ciertos hombres tienen en sus
ojos de horror. Yo me digo adiós….adiós.
