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Y la mañana que es un hoy y en el movimiento de las
horas será un pasado donde los recuerdos serán un soñar despierto de nuestro
encuentro. El tiempo pasa querido amigo. Sí, pasa en la celeridad de los años
que se nos agotan. Aun somos verticales, manantiales por donde discurre nuestro
cavilar, nuestras actitudes. Y cada acto es responsabilidad de este yo que
surca las auroras de la siguiente pisada. Nos despedimos así, como si más nunca
nos volviéramos a encontrar. Esta emanar de los sentimientos, del brío de
nuestro encuentro quedará marcada en nuestro pecho, en estos corazoncillos
donde la verdad y la lealtad nos hace digno de esta gran amistad. Nuestros
errores, nuestras faltas quedan atrás donde nuestra alma no mira, no
escarmienta. La marea se levanta, sube, las olas crecen en su dimensión y el
adiós es ya pasadizo que nos encubrirá de nuestra forma de ser, ahora natural
sin más, desnudos en una sociedad donde todo se mezcla con las apariencias y
algo de falsedad. Y qué es lo falso. Esa vestido que llevas, esa sonrisa donde
lo maléfico se guarda en las profundidades de los estómagos, de una garganta
que quiere escupir y solo lame lo recelosos que somos. Cuando nos lleve la
marea, esperaremos un nuevo día , no se cuánto, y lo esperaremos como el
renacer de un nuevo crecimiento de nuestras profundidades en lo eviterno de
nuestros entusiasmos. Y ahora en la mañana que es un hoy, un ya, un ahora que
se va y es un ayer haremos desmemoria de todo fracaso de la humanidad. Nos
preguntamos cuando será el tiempo de la paz, del regreso de niños a sus
hogares, de cuando esos que viven en condiciones infrahumanas con la gelidez de
las días desaparecerá y solo será un mal sueño, una pesadilla que se ha vivido
como real pero que se ha ido para no volver más. Adiós querido amigo o mejor un
hasta luego. No me gusta la palabra adiós , es como si no nos volviéramos a ver
más. Estaremos en contacto. Para cualquier suceso estaremos atentos y no te
olvides, querido amigo, de pedir ayuda cuando la necesites. Despierto está
siempre mi corazón, mis sentidos que te pensarán y me pensarás. Hasta luego,
que nuestra despedida sea una colosal maniobra de nuestra sinceridad, sin
tapujos, que nuestra despedida sea aliciente de un comenzar de nuevo en esa
realidad cotidiana que nos envuelve, nos atrapa y nos absorbe para después
escupirnos en esta soledad que llevamos los dos. Sí, estamos solos y cuando nos
lleve la marea seremos uno. Hasta luego amigo, nuestros caminos se dividen en
esta orilla, tu para el sur yo para norte. La playa aun vacía, es como un canto
a nuestro encuentro, a nuestra autenticidad. Y es que hay que ser autentico,
aunque nos lleve por los derroteros de estas horas de la mañana que no es ya
una mañana sino un halito de la memoria. Hasta luego…
