La rigidez de las jornadas empapa
mis alas , cansadas. Mirar el horizonte en las vertientes de un mes de abril, vistiéndonos
de una primavera donde las flores son alba a propósito de un invierno soplando
aromas de lluvias que ahora se adormecen en un columpio del que tal vez retorno
algo airado. El bien y el mal es plenitud en esta atmósfera cargada de partículas
de nuestros escombros. Incrusto los ojos donde el dolor y la plenitud se rigen
en el silencio, en la soledad del abrazo ausente cuando el amor se agota, exsuda
una despedida en los jardines donde sembré nuevas semillas para la aventura de
las estaciones. Mis alas…OH, mis alas, se desploman con la carencia de plumas
que hagan más ligero este viaje a la nada. Y la nada me responde. Y la nada me
recoge. Se cruza ante mí un alarido flaco de aquellos donde las guerras son
matarifes descomunales de la sensatez de sus sentidos, de sus pensamientos, de
ese razonar que los lleva a la ruptura con los sueños. Mis alas…oh, mis alas ,
ya no tienen colores, ya no disponen de la gracia de seguir la ruta de lunas
donde el querer precisa una caricia, un beso, un saludo en el arco de iris de
la vida. Estoy rígida, estoy enfocada en los secretos que guardo en este callar
de épocas que pasan arrasando calles vacías. Estoy aquí, donde la luna redonda me saluda, la
observo indolente con su traje gris. Y queremos
conquistarla, apropiarnos de un espacio que nos de sustento a una nueva
existencia. Los recursos se agotan, el agua infla esa manía tan nuestra de ser
escena de un mundo resquebrajado, roto. Y, sin embargo, estamos aquí. Mis alas …oh,
mis alas, rotas en la invertida danza de mis pisadas. Y , aun aquí, estoy más
allá de los deseos de buenaventura seduciendo a la armonía de los pueblos. Pueblos
fugazmente destrozados, atormentados en la condición de un ser humano más
cruel. Mis alas…oh, mis las , ya no
tienen colores, se desploman donde la desgana es imperante en los resquicios de
batallas perdidas. Sí, estamos perdidos, estamos donde la ovación al armento
hincha nuestra nula inteligencia hacía la paz.



