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Se aleja…así, con su vientre abultado, con su especial
pena, con su interior eco de demonios que la han llevado a la deriva. Está
plaza, vacía, solo palomas conquistan su memoria de siglos…tiran de ella como
primeras supervivientes en el tiempo. Pero aquí estoy yo ahora con este viento
que no cesa…no cesa, es incansable su pisoteada, su bofetada en mi tez. Quizás
sea temprano, el día no despunta su jaleo de trafico , de gentes. Me consumo en
mis pensamientos, en una respiración monótona y pausada por instantes mis
párpados censuran mi visión, por instantes mis párpados levantan las corinas y
soy ojos de este parque y sus palomas y sus canes como guardianes de la
historia. Siempre mantenemos nuestros sueños, en alerta por si acaso y somos
consciente de un si o un no, de un tal vez. Me envuelve este veredicto de mi vida.
Me hundo donde gaviotas preñadas dicen de cuando nos lleve la marea. Si, cuando
nos lleve la marea, seremos eso que no fuimos, seremos nosotros mismos. Correros
a ras del oleaje como brisa fresca sobre el océano y nos abrazaremos al sentido
de las mareas hipnotizados por una luna , una luna rota que lagrimea los
sucesos amargos de este planeta que llamamos tierra. Miro el teléfono, no son
ni las diez y el viento…el viento insufla toda sus holgura contra esta tierra
ajena al paso del tiempo. Temblor. Sismos , las placas tectónicas se han desplazado
originando una catástrofe en tierras de otro continente. Y me pregunto estamos preparado para tanta y
tanta desdicha. Un pueblo destruido de sus cimientos, muerte. Tenemos que ver
llover piedras para creer lo frágiles que somos. Frágiles como las alas
cortadas por el viento. Frágiles como náufragos de sueños perdidos en las
profundidades de la nada. Uhm , la nada…Me produce un vacío en mí y siento ese
duelo como si fuera mío. Sí, todas estas guerras, todas estas injusticias, todos
esos desastres. Una anciana con su perro
atraviesa mi mirada. Una anciana con bastón. Camina lenta.muy lenta y el animal
la supervisa ve en ella la decadencia de la edad y esa voluntad de levantarnos y
continuar adelante. Va vestida de amarillo y ausente a las palabras de la ley
alimenta a las palomas. Lleva una bolsa con migas, con millo y lo esparce por
la plaza con su paro lento,, muy lento. No, no hay prisa señoras, ¿para qué?
Estamos aquí en una plaza de una isla vigilada por sus canes, con una
majestuosa catedral a mi espalda y una mujer mayor, una anciana se podría decir
lleva una bolsa blanca con migas , con millo y lo esparce por el suelo ajena a
la prohibición. Yo creo que hace bien queridos, queridas. Aprendamos de
nuestros antepasados , de estas personas que tuvieron un ayer cruel ,
reprimido, opresor lleno de prohibiciones y menosprecio. Ahora, con su perro,
con su bastón, de amarillo y con su bolsa blanca de millo y migas repartiéndola
por toda plaza. Y las llama, llama a las
palomas que como mensajeras de una memoria vienen y comen a su derredor.
Temblor. Sí, temblor, señores. Somos tan indefensos tanto dentro como en el
exterior de la tierra. Sí, señores, el mundo no es lo que parece. En realidad, hay
una federación de defensa planetaria para desviar cualquier objeto que se aproxime
a nuestro mundo. Y nosotros señores. …Sí , nosotros los que habitamos aquí, como
hijos de un universo misterioso, oscuro ante la escasez de materia bariónica,
lo demás nada, pero a partir de esa nada podemos saber lo que compone este cosmos.
Y ella señores lleva una bolsa blanca, una bolsa de partículas (millo y migas)
que reparte por este parque . Ella de amarillo , con su bastón, con su perro.
Se apiada de esas criaturas hoy en día considerada como ratas voladoras.
Temblor, dos sismos seguidos para una población , Mis ojos se apartan de tanta
y tanto dolor…cuando nos lleve la marea, seremos libres, seremos un sueño en una
noche de cualquier estación donde nuestras manos se rozarán.