viernes, junio 26, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA)14

 


14

Cuando nos lleve la marea, aunque no sepamos de ese tiempo, de esa estación. El viento insolente, el viento reparador, el viento de los gritos del silencio, el viento de las sombras anunciando la nada y este parque…Sí, este parque donde con el coraje de continuar en esta vida única, exclusiva, elegida por el universo para mi…para nosotros, aquí sigo, sentada. Dejo que se disemine la extensión de esta plaza donde las palomas concurre al encuentro de algún alimento, donde los naúfragos de los sentidos se dejan ver con el más absoluto abandono. Y uno de ellos se aproxima a mí, por su abultado vientre puedo saber que es una chica. Mientras sus pisadas la atraen hasta mi analizo la situación. Imagino un rincón de la isla, una casa hogar, una acogida y después una despedida al cumplir la mayoría de edad. Sin trabajo, sin nadie, sin dinero. Se puede decir que por su apariencia dibuja la droga. Esa droga que la capturado en una cárcel de serpientes venenosas, atrayentes sin salida. Me desarme, me encara un malestar, una cierta incomodidad que me ajusta a un dolor, a una pena, a una lástima. Si, siento lástima por ella. Si, ella, y es guapa, tiene ese temple de restos de una belleza robada, destrozada en el ayer y que en este hoy l envuelve en una ceguera eterna, la entrega a una inconsciencia de que lo que lleva su vientre no lo verá, no conocerá a su hijo, a su hija. Será como ella, lo llevarán a una casa acogida y cualquiera sabe de su destino. No concluyo que su destino sea nefasto, pero no es el más idóneo para el crecimiento de un niño. Si, siento lástima por ese niño lo veo correr por las calles desatando toda su inocencia a ras de cometas blancas. Hace un amago de aproximarse a mi y no lo hace. Fijo mis ojos en sus ojos, en su cara sucia y la impotencia de hacer algo que sería como no hacer me estrangula, suave, paulatinamente hasta que condeno los ritmos sordos, invidentes de esta sociedad. Dejada en la techumbre de un cielo que calla y calla. Cuando nos lleve la marea, aunque no sepamos el tiempo. No hace falta saber. Somos polvo de estrellas, cada molécula, cada gota de sangre, de sudor , cada parte de nosotros esta compuesta por lo que es el universo, somos restos de él. Restos que han logrado el conocimiento, la razón…la vida. Se marcha con su vientre abultado ¿A dónde vas pobre muchacha? Me digo para mis adentros y saboreo un reflujo de incomodidad ¿A dónde vas pobre muchacha? Ay triste de ti…ay triste de mí. Ella a lo mejor no se da cuenta de su estado, de su situación es como una desheredada consciente de lo que pudo ser su vida. No ya opción, sino el vivir por el vivir. Su vientre abultado, sus ojos claros, el lamento…la nada ¿A dónde vas pobre muchacha? Cuando nos lleve la marea. Las estaciones pasan y yo en este parque con el viento , el viento pellizcando sutilmente mi rostro , su rostro. Y las palomas se alzan, vuelan y vuelan hasta lo más alto de la catedral acechadas por unos majestuosos canes. Hemos nacido de una contracción del cosmos que luego lo llevo a una explosión y a su expansión. Cuando nos lleve la marea, nos llevará a todos, solo somos un pequeño instante de tiempo inexistente en lo dimensional del cosmos. Y el viento…el viento continua en esta mañana de junio ¿A dónde vas pobre muchacha? Lágrimas acarician tu estómago, tu ombligo jardines de lores marchitas  te hacen ausente…muerte y vida juegan con tu cuerpo , con tus sueños que ya no son sueños sino un embeleso constante y longevo hasta el final. Cuando nos lleve la marea.

miércoles, junio 24, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA) 13

 


13

Cuando nos lleve la marea…sí, estaremos juntos en el amanecer de la alegría, de una tristeza fabricada con pedacitos de nuestro ayer marchito pero siempre….siempre para adelante. La quietud ante el piano…ante este instrumento donde se refleja mi alma, se alinea con esta jornada de una mañana junio donde los pájaros cantan. El viento…el viento…esta brisa fuerte me hace confluir en esta isla tan aislada y al mismo tiempo tan multicultural donde todo se equilibra en una paz de los que la habitamos. Miro ese retrato vacío, quiero borrar todo recuerdo donde me lleve la añoranza, donde me lleve una lágrima. No quiero esta pena que pena sobre mis manos cuando minuciosamente es caricia de cada tecla. Pero es imposible, algo me atrae y zas ….una chispa electrizante roza mi nuca otra vez. Con la calma de los días me giro de nuevo, veo sombras, veo en la oscuridad de este salón luces esféricas de distintas gamas. Y no las temo….no hay pánico, serán mis seres queridos que se han marchado de este mundo terráqueo donde nuestras raíces esta arraigada al magnetismo del centro de este planeta. Y sueño con mis ojos abiertos, imagino a un padre, a una madre, a un tío, a una abuela…etc, que me abraza en medio de esta nada que me conquista hasta susurrar mis sentidos. La placidez penetra en mis arterias y toco y toco incansablemente hasta pasado unos minutos , media hora quizás donde yo y el piano somos uno. Amante mío seremos auge de esta composición que estalla en mi pecho, en mi corazón. La música, arte universal del todo. Sí, del todo , desde los antiguos, desde nuestros antepasados  en los milenios de los milenios a interpretado algún sonido llamando a la fertilidad, a la lluvia de sus tierras o como sacramento a la pureza, el peine de la niñez al paso de hombre y mujeres, a cualquier rito ancestral que emotive alguna aldea, algún poblado. Y yo aquí esperando , cuando nos lleve la marea, un tiempo que no pasa. Escucho ruidos en la casa, son las sombras de mi ayer, un ayer cercano a la muerte. Hasta donde llega mi memoria , mi juventud fue una juventud muerta. La sobriedad, mi forma de pensar aislado a todo lo que razonaban los demás  de todo mi derredor me dejo en la soledad. Y este desierto me construyó , yo y la música…la música y yo . …..Pero aun así tenía sueños, si soñaba con un mañana donde el lamento de esa etapa fuera metamorfosis de la alegría. Y, ahora…sí, el ahora, frente a mi piano soy manantial del que emana la aceptación, este yo compuesto de una negativa al regreso y la confirmación del que estoy aquí, ahora frente a un piano respirando, emanando todo aquello que se fue y no volverá.  Cuando nos lleve la marea… uhm….después de los naufragios viene la luz. Los borbotones de las luces de todas las gamas me rodean, me detengo y zas.se extingue. Vuelvo a mi piano , intento inspirarme y la inspiración es un puente blanco donde hay que empezar a caminar como si naciéramos otra vez para ser influenciados por la nada. Cuando nos lleve la marea. Un piano. Esta soledad mía tan querida, con resignación me levanto, voy al sofá y me acuesto extendiendo mis piernas. Sí, cuando nos lleve la marea, seremos un aliento, seremos un brío, seremos un beso ya perdido. Y me digo, esperare. Sí, resistir hasta la condición de este diminuto planeta mejore, batallas idas, luchas inservibles y lo más que traiciona lo absurdo del ser humano que se sienta en el poder moviendo piezas como si fuéramos títeres no pensantes. El piano. Las sombras. Cuando nos lleve la marea. …

domingo, junio 21, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA)12

 





12

Sí, el viento hace hincapié en nuestro consentimiento a interrogar nuestro yo. Un yo enigmático , contagiado de la desobediencia a las pautas del día a día. Mi yo y yo…yo y mi yo. Emergemos como cuarto donde se esconde todas nuestras tristezas, todas nuestras alegrías, todas nuestras opiniones, todas nuestras ideas. Y esto yo agarrado a mi sale de mis adentros y con ayuda del viento , el viento , en este parque donde me siento ensimismada en su ayer me reproduce fotogramas de esa vida ausente ya. Aquí, sentada con mis ojos apoyados a una palmera recojo una muerte, una desesperanza atribuida a la inquisición. Una transgresión que nos lleva a siglos atrás…una celda, una mujer deshereda de esta isla. Lleva meses presa entre la suciedad y la miseria, acusada de actos de magia negra. Ella, una mujer, una partera-sanadora que vivía de sus servicios con las gentes de este pueblo. Un gallo canta, es el alba, una mañana sombría y gris se ensancha en su desgana, en su herida, en su maltrato, en esas vejaciones, en esas torturas hasta que invoque como si fuera verdad que es hija del diablo. Y esa mujer , en un carro llevado por un asno se acerca a este parque….esta plaza donde ahora se respira un viento efímero. Gritos de odio y violencia se envuelve en el ambiente . Unos gritos que la llevara hasta su muerte prematura. Ella una mujer que nació libre en auxilio de aquellos que creían en ella y de esos , un traidor, varios traidores. La tortura te hace expresar mentiras, los extremidades del dolor son tan virulentas, tan desagradables, tan cruel que dices lo que quieren escuchar. Así, esa mujer en un carro arrastrado por un asno llega a la plaza. El genterío no es normal, demasiadas y entre esas demasiadas algunos de los que ayudó, de los que curo con sus hierbas y rezos. El viento, el viento….cuando nos lleve la marea, no sé porque esta vaga historia se adhiere a mí. Somos humanos, humanos que atraemos a otras masas humanas para culpar la inocencia cuando algo superior lo señale. Sin saber del daño a esa persona. El viento, el viento…yo sentada en esta plaza con mis ojos puestos en el balancear de una palmera. Y esa mujer tuvo sus sueños, quizás de hijos que no pudo tener, quizás de hacer un bien faltando a las normas de una sociedad mediocre, de hambruna. La veo, con sus vestimentas rasgadas, con la suciedad de su cuerpo…ese cuerpo que es de ella y no más que será un reflejo de una comunidad reprimida, opresora, contrariada, ocultando sus mas feroces y más violentos colmillos. El viento, el viento…cuando nos lleve la marea. Si tenemos que empezar por amarnos a nosotros mismo, a este cuerpo que nos ha entregado el planeta tierra. El viento….el viento, aquí en esta plaza del siglo XVI, yo, oculta con mi ropa. Tenemos que aprender, sí, leer todo aquello que ha sido terror en este mundo, todo genocidio que aun existe que se ha desarrollado en el curso de los siglos y los siglos d.c.  Miro la bóveda celeste , ese inmenso azul , tan equilibrado debido a la luz del sol cuando choca con partículas de esta atmósfera, maravilloso. Aquí, planeta tierra, en medio de la nada hay una vida peculiar. Una vida sostenida por nuestra condición de tener movimiento, de este respirar que lo hace posible. Cuando nos lleve la marea, la bajan del carro y escoltada la llevan al centro de la plaza. Se lee un manifiesto mientras el párroco columpia el incensario al toque de una campana. Todo es silencio, expectación y para algunos donde la mirada se pierde en el suelo de lodo dolor. El viento, el viento…cuando la marea nos lleve, algún día lejos….muy lejos. Ella cierra los ojos, sus parpados caen en la verticalidad de su dignidad…porque ella es digna aunque la pisoteen , aunque le arrebaten el aliento. Sí, somos dignas, la violencia desatada por una un ambiente patriarcal se mezcla con una religión que se ha posicionado como origen de conflictos, hoy en día también. Y ese Díos y da igual al segmento que unas gentes que lo haya fabricado lo toman como dictamen arrebatada, abominable, absurda de las directrices que marca el mundo. Cuando nos lleve la marea, el viento…el viento, sopla violento el viento ella, sentada, el verdugo comienza…el verdugo termina, un hilillo de sangre mana por su boca y todo es callar. Todo ha terminado. La plaza se queda sola. únicamente ella mujer sacrificada en nombre de Cristo.

miércoles, junio 17, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA)11

 


11

Despierto en medio de la mañana, solo han pasado unas horas, unos minutos y me reencuentro conmigo. Con este yo sombrío como escaparate para otros. Sí, esos otros que andan reducidos en un hábitat donde todo se reproduce de igual manera. La originalidad se ha ido, no sé dónde…lejos, muy lejos donde el miramiento del hoy no te destartale de tus cimientos. Porque esos pilares enterrados en un subsuelo que nadie ve aun siguen vivos, aun siguen emergiendo cuando bajo tu techo, bajo la amistad abraza sutilmente la intimidad, esa reconditez de nuestra belleza, de nuestra opinión sobre cualquier tema, cualquier color de este mundo. Eso sí, todos vamos cambiando, no soy la misma persona del ayer, de un pasado que se envuelve en cenizas en la memoria y cuando la marea nos lleve todo quedará en el olvido. Yo en mi sofá, miro mi piano, encima un portarretrato en que la nada es su foto. Las imágenes subexisten en mi corazón, en este cerebro mío que se va modificando con el paso de los años. No , no tengo ninguna imagen, mis seres queridos suelo recuperarlo por su olor peculiar. …Uhm, esos aromas, vienen a mí con un poco de felicidad. Buenos recuerdos, a ellos nos tenemos que amarrar para que el paso del tiempo nos de la libertad necesaria de continuar. Estoy apuntando mi futuro en mi memoria, esta memoria que no se cansa. Un recorrido por un ayer donde he sido sonido de flautas en la hegemonía de mis ideas. Y , ahora, la soledad imperante en mi necesidad me da la suficiente independencia para crear este mundo entre estas paredes que se entorna en mí. En este aislamiento deseado he fabricado mis pisadas, mi hoy. Cuando nos lleve la marea…sí, será como baile donde las pardelas entonarán su llanto peculiar, exótico, estridente y los cetáceos también entonarán su llanto de cementerios donde los cipreses abanderaran la ida Uhm, sí, no queda otra, algún día me iré. Me reincorporo, voy hacia el piano ese amante perfecto, bello, maravilloso que achica mis lamentos, mis temores. Ahí soy yo, un yo que veces por dejadez o por erradicar la realidad no se mira frente a un espejo…un espejo donde se refleja la sequía resquebrajando mi solidez. Me siento ante él y siento que algo roza mi nuca. Paso la palma de mi mano y un calor extraño como si transmitiera un poco corriente me la aparta. Me yergo, miro detrás de mi . Y no sé porque parece que una sombra haya pasado ante mí. Y no sé porqué no tengo miedo, el recelo no me viene. Me vuelvo, me siento otra vez ante el piano, lo abro. Sus teclas blancas y negras me dicen del juego de mis dedos al entonar una melodía de mis adentros, de este interior somnoliento en la quietud. La quietud de mi alma. La quietud de las horas que parecen morir como cuando nos lleve la marea. Emito un silbo y me apoyo en las teclas, una pena resonante raja mi garganta ante una tristeza contenida. Y otra vez ese calor en la nuca, y otra vez esa sombra negra colándose por mi casa con una celeridad trepidante tanto, que no la puedo cazar con mis ojos. Y otra vez me levanto, pero dudo y me siento, entono esa pieza que está en mi silbo. Cuando nos lleve la marea, edifico cada pedazo de esta composición como hija de las mareas, de ese viento que estalla en esta jornada presente.  Su susurro golpea contra las ventanas…cuando nos lleve la marea un tono melancólico ambienta este salón donde todo mi yo emerge en un querido equilibrio. Pacíficas notas y yo ante un escenario donde las butacas de la sala están vacías. El piano y mis manos y mi corazón se dejan ir hasta el culminar de la jornada.

 

domingo, junio 14, 2026

CUANDO LA MAREA NOS LLEVE (NARRATIVA) 10

 




 

10

Atravieso la ciudad con un paso cuidadoso, con una calma desobediente al viento que comienza. Una ráfaga de alientos viene a mi como una historia particular de esta tierra. Una entre miles de gentes de todas características, de todas personalidades, de toda ideología se entremezcla aquí con estado heterogéneo que del caos nos llevan al equilibrio. Somos como esas galaxias que ha medida que nos alejamos nuestra velocidad aumenta, nuestras quimeras se transforman en la ausencia del otro. Si, somo como esa Ley de Hubble. Nos entregamos a ese quehacer de nuestras vidas mientras el viento arremete con mayor energía. Me despeina, me abofetea hasta que despierto y en lo global soy visión de un mundo emancipándose de sus criaturas, de sus humanos para el renacer otro mundo, que es el mismo, pero no será igual, caerá en mismo fatídico error. Las calles están cerradas. En la isla, la visita Papal. No soy creyente, pero, en algunas palabras me convence, la igualdad de derechos. Tenemos por costumbre menospreciar a nuestros iguales, porque somos iguales nacidos de las mismas raíces, de la misma composición. Somos esa reliquia de un polvo de estrellas de hace millones de años. No llego, pero me imagino la evolución que ha transformado este planeta. Y lo más importante estamos aquí, con este viendo, protegidos por una atmósfera que nos hace únicos en lo poquito de sabemos del cosmos. El viento…el viento, dejo que su danza feroz me envuelva en cavilaciones. Pensar y pensar…sí , tenemos que pensar, ser críticos de donde habitamos y la soledad que impera más allá de nuestros descubrimientos del universo. Estamos o no solos, un cosmos no definido que se contrae, que se expande de la nada para la creación de indeterminados mundos con peculiaridades dispares. Aquí, el viento, ahí el sol de esta mañana de junio , la ciudad quieta esperando cuando nos lleve la marea. Y qué sabe nadie de la sonoridad del viento, viene como llevándose cualquier mal recuerdo. Llego a una plaza, una plaza donde los juegos se han parado. Todo estático, todo callado, regresa la confusión. Me hace memoria de otras historias, de un pasado donde todo se relamía en la miseria después de la guerra civil. Y sabrán nuestros muchachos de la guerra civil. Y sabrán nuestros muchachos de que hubo dictador, de las matanzas, del estrangulamiento de una sociedad bajo las navajas en garganta de quien penaba por una libertad prohibida, de una censura que nos autodestruía, nos hacia bailar en los fuegos del calvario. Cuando la marea nos lleve. El tirano ha perdido lo maldito con su muerte pero en el presente hay una regresión, hay una vuelta debido a influencias de palabras incorrecta atentando con la libertad, con la esperanza, con la paz. Y a lo mejor ellos lo viven en sus carnes y una cierta contradicción los llena de nauseas que conspiran contra ellos mismo. Es como un autocastigo provocando en la incomprensión de las gentes un odio que no más divide una paz hacia la caída, hacia la ruptura. Cuando la marea nos lleve, el viento sopla con fuerza yo, despeinada , prieta en mis ideas. Hace unas horas en esa playa en la monotonía de una mara que sube y baja…que baja y sube. Pero ahora, sola, aislada con mis pensamientos con la calma desobediente al viento me siento aquí, en esta plaza deshabitada. Respiro, abrazo está tranquilidad que puede desarmarse en cuestión de minutos, de horas cuando el presente ya es pasado. Cuando la marea nos lleve, el cielo luce su celeste más impoluto y los pájaros besan al viento…al viento. 

sábado, junio 13, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA )9




 






9

Todo terminó, esas palabras, esos suspiros …uhm. Entre en mi casa, me descalzo, un piso de ocho viviendas donde la sonoridad de sus adentro se disimula con un bueno dísa, con unas buenas tardes, con unas buenas noches, no más. Me siento en el sofá , extiendo mis piernas sobre el acentuando mis ojos cansados a un viejo piano.. Que seríamos sin la música y que grandiosa es. Sí, ¡grandioso¡, percibir esa mezcla de tonos de cada instrumento que a la vez conforma una pieza descomunal, sorprendente. Es un arte como todo en el arte algo complejo, algo minucioso, algo trabajoso que no molesta cuando el amor se empeña en poner la batuta. Me imagino en un gran escenario de telón rojo, se subo y una ópera es infinitamente brioso en cada escena, en cada acto , en cada movimiento, en cada voz. Qué grande es hombre , hemos llegado sin saberlo a la belleza, está belleza que no apreciamos y esta presa , callada en nuestra reconditez. Me maravilla cada fragmento al final un solo al piano, ahí estoy ante una sala repleta, observo detenidamente un piano y a la vez miro al público. Un sudor frío se escurre por mi frente y me concentro de nuevo en el piano. Estoy solo yo, no hay nadie más. Yo y el piano…el piano y yo….mis manos intenta que nazca unas notas, algo me lo impide. Miro otra vez al público y aquí en el sofá con mis piernas extendidas a lo largo de el me da cierto escalofrío. Me levanto , miro al público, un ligero mareo me amenaza, me astilla y vuelvo a sentarme en la butaca frente al majestuoso piano de cola. Me levanto, miro mi soledad, y me siento en la butaca, ahora con la soledad mis dedos teclean algo, algo que sabe a melodía. Una melodía desconocida se incrusta en mis sentidos y hago recordar la playa hace unas horas, con mi amigo. Cuando la marea nos lleve lejos , muy lejos donde seamos desconocidos. Se cae el telón, hay un ligero aplauso luego, más potente , más energético. Pregunto que ocurre. Se levanta el telón , todos levantado. He tenido que hacer algo mientras estaba inconsciente o creía estar inconsciente. Los aplausos se me hacen sordos y cae el telón y mi mente vuela a donde estoy ahora, en una butaca frente a mi viejo piano tocando algo por tocar. Sensaciones inexpresables, indescriptibles es como esos instantes de cuando esta en la orilla hasta que la marea nos llevase. Ah, esa amistad, perdurable en los años, inquebrantable ante cada bache de la existencia.  Cuando nos lleve la marea, ella también es música. Una melodía relajante mientras permanecemos juntos. Y me levanto y vuelvo al sofá, extiendo mis piernas y me dejo que el dormitar me atrape. Una niebla, un tiempo que no regreso, penetro a través de ella como hija del bien . Después de ella un arco iris y en su horizonte el océano regresando a mi vista. Me pierdo este lugar desconocido pero la tranquilidad se posa sobre mis hombros y me dejo llevar por el llanto de las caracolas. Una cierta tristeza se acerca a mí, bajo los ojos y apoyada sobre mi propio peso una nostalgia comienza a liarse en mis sentidos….cuando la marea nos lleve. Sí, cuando nos lleve la marea en el hechizo de quien sabe cuando bajo la luz de la plateada , vendrá con margaritas, jazmines y lirios y seremos al unísono uno solo.

miércoles, junio 10, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA) 8

 


8

Su aliento, con un hasta luego se ha ido por su camino. Nuestros pies desnudos se han vestido de los pasos de la jornada del hoy, de un hoy que se obsesiona en complacer a esta cultura de rostros rasgados. No sé, las islas soportan un población descompensada de gentes. De gentes de todos tipos,  de todos países, una masa humana que confluyen aquí, en esta playa urbana donde los veteranos ancianos han corrido por su arena dorada en lo ancho de sus vidas y también en este angosto túnel que los lleva a otra vida, a otra dimensión de cual no estamos seguros. Todos los días desaparece alguno, ya no observo aquella señora que sus malabares era mueca de alguna risa en la playa, ya no observo aquella que con sus gatos lleva una estatua en el parque santa catalina, ya no veo el betunero de aquellos que osaban en el brillo de sus zapatos mientras en otro de las miradas los pobres corrían en alpargatas por la calle detrás de los camiones. Ahora miramos atrás y esos personajes personificación de una vida es un poema extendido en sus estatuas. Su aliento, cuando nos lleve la marea, con un hasta luego se ha despedido ¿ Nos veremos otra vez? No lo sé, los años cobran a nuestros huesos, y la muerte vendrá…vendrá para alimentarse de nuestros sueños, de nuestras conversaciones. Camino desajustado, disconforme, contrariado…ahora, la soledad sin su aliento. Cada vez somos menos nosotros mismos , es un espejismo que de vez en cuando encontramos cuando miramos una constelación , un planeta lejano y ausente. Estamos en junio y su aliento se ha marchado. La brevedad del instante eviterno, ello hay que contenerlo en curso de nuestras rutinas diarias. Levantar el ánimo. Adiós querido amigo, voy a mi casa, bajo mi techo me sentaré bajo la luz de la música y en cada repetición de ese fragmento adorado seré encuentro contigo. Cuando nos lleve la marea nos encontraremos otra vez y espero que con la misma brillantez de todas las veces, será una repetición que darán auge a nuestros corazones. Pienso. Me detengo. Vertical suspiro, respiro hondamente y de mi se desprende una armonía que me cuesta día tras días. Cuando nos lleve la marea amigo. Ya estamos mayores y la existencia da tantos giros y giros que no sabremos de nuestro mañana. Pero esta mañana es solidad, es clara, es una lluvia energética que ciertas punzadas de una alegría, una alegría que escondo por si me la roban. No , no diré que soy feliz ¡No¡ puedo ser presa de algún mal y no es superstición, es un dicho de los abuelos. Tengo una humilde alegría. Tengo una humilde casa. Tengo una humilde razón. Tengo una humilde palabra. Soy humilde en mis actos por muy majestuosos que sean. Pienso . Me detengo. Suspiro, cuando nos lleve la marea caeremos juntos en una alianza de serenidad y amor. Una alianza que se ha perdido en estos días del hoy, que es hoy que se va para generaciones venideras. Qué será de ellos. Desesperados buscarán agua donde la sed y el hambre asedia a personas indefensas, castigadas por el redoblar tenebroso del desequilibrio entre los hombres del poder. Cuando nos lleve la marea, ahí estaremos si nos vemos de nuevo querido amigo ¡Ay amigo querido¡ la desdicha quiere arrebatarme ese rato en que confluimos , ese rato en el que las barbaries de este mundo no existían para nosotros. Y ahora, en este momento andando solo por esta ciudad , mirando los desastres de mi vida me inclino y soy lamento. Cuando nos lleve la marea, esperare a otra noche. Otra noche de luna  y nos reuniremos como hoy , como el ayer y nos contaremos cosas bonitas, cosas maravillosas que nos han sucedido y nos olvidaremos porque hay que ser olvido de las guerras, de los pleitos, de la mala fe dañina que caben en este ínfimo planeta.