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Lo escrito son ideas primigenias que después se han corregir y alterar.
De pie con el horizonte donde islas emergen en la duda. De
pie, frente a un espejo donde los pájaros danzan el destino de un beso. De pie,
llueve, estamos donde las tristezas son batallas perdidas, donde eco sonoro de
la sonrisa de la niñez nos agazapa en un abrazo a los senderos del hoy. De pie,
el beso de los pájaros en el crepúsculo de nuestros ojos. Miramos, observamos,
examinamos este derredor nuestro y no somos fingida especie del cosmos, somos
la sonoridad de sus partículas que han obrado al humano. De pie, te miro , me
mira y fijamos nuestras manos en el beso de los pájaros.
El beso…el beso de los pájaros se
consagra en la mudez, en el silencio. Buscan el regazo de un aroma que los alcen
en las arboledas perdidas. El amor viene y viene con ese bello silencio en su acto
de amor. Las olas tartamudean, nos
visten de calma y respiro. El beso de los pájaros viaja donde la ruta de los
soles , de las lunas lo hace eterno hasta el descanso. Con paso firme y
evocador, emergen donde las montañas son pintadas de azules, de amarillos, de
verdes a medida que la jornada acostada en nuestras espaldas levanta el pulso
de seguir los senderos del amor.
Viene, viene con el alma
entregada a flores en el estómago, bellas, maravillosas en el beso de los pájaros
que tañen como campanas a la vida. Y viene, viene…así de temprano compartiendo
lo ideal de nuestros caminos. Escucha…escucha el hermoso rito de la danza de
las plumas, de cuerpos que se mueven al son de la calma, de un sosiego que nos
visualiza el romper de las olas. Y viene…viene el canto de los pájaros, no
están callados y ello nos entrega al sabor de un beso de emociones, del querer seguir
unidos a esta atmosfera que respiramos. Viene, viene el canto de los pájaros inundando
cada despertar en la esperanza. Y nos levantamos y nos entregamos a seguir en
las rutas del sol.
El beso de los pájaros. ..Uhm, un
beso donde las pisadas enervan el deseo, el ánimo de ser ventura de una nueva
jornada. Flores nuevas vienen, vienen con el abrazo de un invierno que se
vuelve regazo de la paz. Tiempos renovadores son propósito de ese canto donde
todo se vuelve calma, equilibrio. El beso de los pájaros…Dos aves a ras de un
vuelo fértil, conmovedor de nuevas ilusiones. Amanecemos , lo sutil de un abrazo
se vuelve caminos de eviternos de un arco de colores donde nuestras manos se
entregan al beso.
El beso de los pájaros. Un beso alado de paz, de una armonía
que nos arranca de batallas infinitas en lo absurdos de vidas perdidas en la
injusticia, en la solidaridad muerta, en el auge de ásperos, secos sentimientos
que hacen daño….mucho daño en los confines de este mundo. El beso de los pájaros,
reconozco que es un lugar donde crecen arboledas nuevas que nos visten de
entusiasmo , de una vitalidad presa en la alegría.
Habitación cero. Una habitación de
paredes blancas. Una habitación de suelo gris. Me tiendo a un lado tuyo, posas
tu mano sobre mis cabellos como si mi calor , como si tu calor se transfiriera
en medio de la nada. Intento conservar este último tacto, este último acto
donde los cuerpos se desprenden toda su energía como ondas sinuosas propagándose
en un espacio donde el tiempo no existe. Madre, aquí, donde lo insonoro se hace
de una gama de azules, de verdes donde las almas besan un mundo paralelo donde
con el paso de las lunas, de los soles nos encontraremos. Madre, ahí, bailaremos
con el sonido de los pájaros, con el beso de un universo convergiendo donde las
olas , muertas, acarician nuestros sueños. Madre, allí, paraíso donde a nobleza
de las personas se entregan a las maravillas de la dignidad. Madre, adiós…o ,
mejor, un hasta luego. Tu aroma, tus movimientos, tus manías , tu forma de
hacer , tu mirada, tu calidez quedará conmigo exclusivamente. Nadie sabrá de
tus avatares de esta vida, de cada conflicto generado a ras de tus ojos, de tus
manos entregadas al hilar e hilar de la armonía. Habitación cero. Una
habitación de paredes blancas. Una habitación de suelo gris. En mi regazo poso
tus pensamientos. En mi vientre expulso todo lo horrible de esta sociedad. En
mi ojos evaporo todo el mal de las gentes vulgares. Madre, aquí, estamos en el
último aliento. Madre, ahí, observo una mancha en esta habitación de paredes
blancas, en esta habitación de suelo gris. Es la mancha de tu valentía, de tu
verticalidad, de tu ser y estar en esos instantes donde todo lo caótico se
vuelve estable. Mi ultimo beso. Tu ultimo beso. Habitación cero.