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En este nocturno el tiempo camina despacito. Nosotros
juntos en esta alianza de llevarnos con la bondad de la conversación. Miramos una
luna viviendo un hoy donde el disparatado mundo se envuelve en brumas injustas,
desoladoras, abominables. Nos miramos, nos abrazamos, nos queremos como buenos
amigos. Esperamos que el devenir no nos distancie….en esa distancia que implica
una ruptura. Ya son muchos años querido amigo. Muchos años cantando al unísono
de nuestros pilares, de esos cimientos que enhebrado esta amistad. Nuestras
verdades, nuestros fracasos, nuestras victorias quedan inscritas en nuestras vernas
continuando en el fluir de nuestras palabras, de nuestros silencio. Y ahora
aquí…uhm…sumergidos en la redonda blanca y qué tendrá ella en estas apartadas
islas del atlántico, asilados. Somos como un pequeño reducto donde la paz
ahonda en las almas flotantes de este archipiélago. Giramos en tornos a
nuestros sueños…porque tenemos sueños. Y ahora aquí…uhm los compartirmos sin el
menor rencor, sin la envídía, sin dictar pensamientos ilógicos a nuestro
transito por esta vida. Y eso es amistad, una manera desinteresada del bien
querer en lo cotidiano, con nuestros defectos, con nuestras virtudes, con lo
malo, con lo bonito hasta que la marea nos lleve. Lo que nos disguste o guste
de cada uno no tiene cabida en nosotros amigo. Ahora aquí, inventamos un mundo
donde cometas de todos las gamas hace un
arco iris donde la paz y la esperanza nos abriga de las tempestades del día a
día. Aquí, tranquilos, con el brindis de nuestro ánimos, a veces decaído otras,
en la verticalidad de nuestros sentidos. Ahora aquí, inventamos un mundo de
nubes de papel donde escribimos del lenguaje de las mariposas, de lo que supura
en nuestro corazón de mariposas revoletando a la par de un guiño a la sonrisa
¡La sonrisa¡ Uhm….imágenes de un vientre desnutrido, de una ropa derruido, de
unos ojos blancos pesan sobre nuestros hombros y el dolor, la pena nos sesgas
por momentos de esa sonrisa. No amigo, no lo soportamos. Miramos en esta
madrugada a la luna, una lágrima cae por nuestra tez y esos cometas de colores
dónde está. El mundo gira y gira. Nuestra galaxia gira y gira, expandiéndose .
devorando otras galaxias. Entonces descubrimos lo infinito de nuestro cosmos.
Entonces comprendemos la nada y lo
gigantescos que somos en esta vida que se ha depositado aquí en un planeta que
llamamos tierra gracias a su campo magnético ¡Luna¡ ¡Luna¡ como nuestros
semejantes seres se autodestruyen, se condenan a una cierta venganza ramificada
en un ayer, un rechazo a otras culturas donde adoran a otro Díos que es el
mismo Díos pero de diferentes maneras. El arte de las religiones, un arte que
nos ha enviado a la confusión, a una niebla de nuestro razonar hasta el caos,
hasta lo malo. Cuando nos lleve la
marea ¡Luna¡ ¡Luna¡ Aquí vivimos
recogidos en nuestras cavilaciones cada día más silenciosas, cada día más
ignoradas, cada día más marginadas donde las olas rompen y una ilusión, porqué
existe la ilusión, nos lleva a esta sinceridad de nuestro afecto esperando que en
el curso de los años no se extinga, no algo efímero.