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Sí, cuando nos lleve la marea. Quieren comunicarme
algo…puede ser del ayer como de algo reciente como de un mañana. Un sofoco se
introduce en mis arterias y bailoteo en la senda de un sudor caído en las fosas
de mis sensaciones. Mis sentidos se sienten inidentificados cuando de la soledad
sonora se adhiere a mi cuerpo, a mis manos, a mi alma. Intento despistar esta
sonora soledad y lo logró. Una victoria se cierne en mis meticulosos dedos, en
la lentitud que doy a una pieza más que zumba en mi silbo. Por un momento me
elevo, quieta, aconsejada por las voces de ese más allá que no es un más allá
son las distintas formas de vida que tomada mi existencia a lo largo de los
siglos, de esas épocas donde se ha ido apilando hasta ser lo que soy hoy ,
hasta ser un pedazo más en el mañana ¿y quién será ese ser? Será como un río
recorriendo infinidad de visiones reconocidas como un antes ya he estado aquí,
una familiaridad que la conducido o lo ha conducido a esa sustancia en huesos y
tendones sosteniendo el peso de sus regeneraciones. Ahora, aquí, este lo tengo que vivir yo, esta
estructura de carne en la que después seré olvido. Sí, olvido cuando mi cuerpo
bajo las cenizas de la despedida diga un hasta luego insonoro para quien
vendrá. Cuando nos lleve la marea….siento que mi espíritu es viejo. Ya ha pasado
multitud de vivencias y presiento que algunas buenas , algunas malas. No siempre
he sido correcta, quizás halla sido malvada o malvado, quizás el enojo existiera
de manera continuo en mis vidas, quizás las injusticias elaboraran parte de mi,
quizás era alguien pobre, quizás era alguien rico…qué sabre yo, en el hoy ,
aquí me siento frente a este piano. Observo mis manos , estas manos que todo lo
saben y todo lo ocultan. El misterio se hace más severo, más primoroso , más
latente con un pulso donde la música de ellas es paradigma de cada circunstancia
vivida. Me aferro a este piano. Estamos unidos…cuando la marea nos lleve, el
calor y el viento…el viento y el calor un aire de calima se mete por mi ventana
y este polvo de suspensión es parte de mi vida. Doy tregua a la música, a mis
manos. Pero no , no puedo darle descanso mientras siga viva…cuando nos lleve la
marea cambiará ese jarrón de flores marchitas por una vida nueva, por nuevo
comienzo allá donde los suculentos tropiezos será una experiencia más. Mis
manos se mueven con lo sigiloso de una tonada, simple…una tonada de cierta
melancolía, de cierto brío que el tiempo se consagrara como un suspiro sollozante
tras lo que se acuesta a mis espalda. Tormento. Un tormento se funda mis
sensaciones y me siento levitar donde dolor es prieto. Y porqué de este
malestar me pregunto, esas almas de mi ayer desaparecen y bruscamente me
levanto tiro ese jarrón de flores marchitas y en mil pedazos se esparce por el
suelo…uhm, así, en un instante caen las vidas
y zas a veces donde las personas
viven con precariedad, personas sensibles a la debilidad y vulnerables es donde
más apunta el acecho de la miseria, de las guerras inconclusos y es que hay sed…mucha
sed y es que hay mucha hambre….mucha hambre. Cuando nos lleve la marea seremos
flores nuevas para el beso del aliento de la esperanza.