sábado, noviembre 29, 2025

HABITACION CERO(NARRATIVA) 31

 

31

Habitación cero. Habitación de paredes blancas y suelo gris. La noche llega y un tango de Gardel suena en esta atmósfera donde todo gira y gira en nuestra callada manera de ser. Se escucha el llanto de las pardelas y un mar no lejano en su ronroneo cuando la marea baja. La luna prende con su majestuoso halo , todopoderosa, alentando a los locos, a los perdedores, a los cobardes en amores vacío. No te dejo tranquila, nos amarramos al unísono transmitiendo nuestros sentimientos, te digo que es hora de partir y viras la cabeza. Me entiendes, me estás escuchando, es como si una lágrima precisa , exacta corretera por nuestras mejillas…una lágrima que nos lleva al lamento. Esta vida se pudre entre nuestros deseos y el deseo es rival que hemos de vencer. Salgo por un momento de la habitación, mi corazón me oprime estallando mi razón y retrocedo. Aquí estoy, te doy un beso, me agarro fielmente a tu mano y nuestra calidez es hija de esta noche de luna de invierno.  La música ha callado y mis alas abatidas se sientan al lado tuyo. Uhm, está tristeza mía, esta pena sumergiéndome en fangosas visiones de un nuevo mañana. Ese mañana en que tu no estés. Me achico, me encojo y prendo mi mente hacia un lugar salvaje donde las olas jueguen con nuestro adiós. Desembocare bajo algún árbol donde los pájaros cantan y te recordare, tu y la naturaleza. Siempre tan alentadora. No se sabe lo que se tiene hasta que lo pierdes. Te estoy perdiendo en esta habitación de paredes blancas y suelo gris. Apriétame la madre, te digo. Necesito saber que estas aquí. Me hundo oprimida bajo un columpio de la niñez. Salgo de nuevo. Me miras.. Te miro. El tiempo parla con nosotros, un tiempo que se va en sus horas, en sus minutos, en sus segundos. Uhm, madre , te quiero. No te lo había dicho. Estoy bien , aquí contigo en esta habitación de paredes blancas y suelo gris. Entro de nuevo  y me dirijo a tu ventanal donde la luna otoñal escucha nuestros movimientos. Quieta, en este parón de mi vida, le presto atención. Faro de las naves de las mareas, de esas mareas donde el tráfico humano aun continua. Vidas destrozadas. Vidas en la muerte de la esperanza. Ay, madre, cuantas injusticias y yo aquí con mi pena. Esta pena que es solo mía y que guardo con gran celo. Habitación cero. Habitación de paredes blancas. Habitación de suelo gris. Grito, un grito en el silencio para desarme de esta oscuridad que me tira, que me dispara. Peldaño a peldaño subo por una escalera. Peldaño a peldaño peleo con todas las cerraduras a mi paso. Peldaño a peldaño monto sobre una yegua blanca que me lleva a playas vacías. Peldaño a peldaño me derrumbo y vuelvo a empezar de nuevo en esta habitación de paredes blancas y suelo gris. Uhm, madre este retiro de la calidez de alguien es elegida. Soporto bien la soledad, esas habitaciones donde habitabas. Y cuando te observo en este estado, la furia me hace mediocre, arrojada a los acantilados donde los sueños se pierden. Y dónde está la cura, tu cura, mi cura, la cura de este planeta en el proceso del dolor, de la despedida que no es un adiós sino tal vez, hasta luego . Y salgo de nuevo de la habitación , bajo a la cafetería y pido un café. Voy afuera, que el aire libre me lleve donde la espiral del humo de un cigarro me acoja. Todo es completamente oscuro solo, la luna y ese enmarañado tul de estrellas que parpadean debido a está atmósfera que nos abriga. Termino el cigarro y enciendo otro, aquí estoy, mi callar y yo y dentro de este laberinto de mis pensamientos.  Me agito, me esparzo y disemino en cada pisada de retorno al hospital en algo que me crepita aborrecimiento. Subo y aun andas despierta. Nos vemos de nuevo, hoy no quieres comer e intento animarte, estás cansada. Estar cansada tiene alas de albatros que ha volado lejos…muy lejos donde el mundo reconciliado consigo mismo explora la experiencia más bella del ser humano, el amor.  Sí, el amor, sin tapujos. El amor dignificado en lo máximo de nuestra inteligencia. Aquí estoy , en la habitación cero. Una habitación de paredes blancas y suelo gris.

 

 

 

 

 

sábado, noviembre 22, 2025

HABITACION CERO(NARRATIVA)30

 

30

Uhm, despierto, la humedad se ciñe a mis huesos, a mis ojos mientras transito al lado de estos restos. El móvil suena, son las ocho de la mañana, una espesa neblina evoca a las almas idas, a las almas derrotas por el tiempo , a las almas que poblaron este lugar hace siglos. Por un sentido sugestivo escucho las voces de estos indígenas, de estos muchachos llevados a la derrota, al valor, a la perdida por un querer abrasivo, ofensivo para los arcaicos pobladores de las islas.  A veces, también, me pregunto como llegaron aquí. Me pierdo en cavilaciones si fueron abandonados a su suerte por las inclemencias de los castigos de otras civilizaciones lustrosas, briosas. Atlantes de otras tierras desterrados en el majestuoso océano en unas islas que les permitieron sobrevivir y desarrollar una cultura semejante a otras.  Uhm, despierto y el dolor de mis músculos ante este frío otoñal recrea en mi el cansancio. El móvil sigue sonando, lo descuelgo, es la forense. Con sus ojos afilados, supone donde estoy. Salgo de la cueva y la niebla comienza a descender risco abajo. Un mar de nubes cautiva mis ojuelos gastados cuando atiendo a la isla vecina, la humareda de la erupción es sorprendente. Cuelgo, sin decir palabra. Quiero solo el silencio, el enriquecedor silencio solo roto por un pinzón azul.  Uhm, tirito, debería de volver. Si , volver, pero estoy como engarrotada por lo gélido del ambiente. Y hago ese esfuerzo, desvío todas esas almas perdidas en el tiempo y camino con la torpeza de una principiante por un sendero que me lleva al pueblo más cercano ¡Escucha¡ ¡Escucha¡ esa reconditez mía me dice que me detenga, son las voces del pasado aruñando mis espaldas. Es como si haber descubierto estás dos criaturas presas por un amor cerniera una maldición, invocarán los espíritus del ayer. Despiertos me acosan y no logro visibilizarlos. Siento como tiraran de mis extremidades y me condujeran al borde una carretera donde nadie me ve. El Monteverde ya se ve, ahí, la humedad exterminará cada sensación pena, de tristeza o ese entusiasmo del lamento. Lapidará todos mi movimientos pero la mente ese honesta , en ella confió para llegar hasta mi origen. “ Eres tu, eres tu la que ha profanado nuestro misterio. Si eres tú, la que se ha colgado de las raíces de nuestras creencias apoderándose de lo nuestros”. Voces del viento, mi huida se refugia en una habitación. Una habitación de paredes blancas, de suelo gris a la captura de serenidad. Tengo frío…mucho frío. He quebrantado las leyes de nuestros ancestros y las maguadas impiden mis pisadas hacia el pueblo. “ Eres tú. Eres tu la que ha quebrado nuestro misterio. Nosotros hijos perdidos de los Atlantes, somos espejo aun hoy de su poder” Un pinzón azul se despide, entre en este boscaje de arbusto e intento mantener el equilibro ante esta fuerza extraña. Temblor…Ah, madre del alma mía, acógeme en la huida del infierno , la furia de los antiguos pobladores cercena mis pasos, un castigo ha caído sobre mi. “ Eres tú. Eres tú, ven a la cueva donde los amantes muertos por su mal podrán volver a vivir con la sangre de tu sudor, de tus lágrimas”. El móvil suena

 

 

 

 

 

jueves, noviembre 13, 2025

HABITACIÓN CERO( NARRATIVA)29

 

29

Habitación cero. Habitación de paredes blancas. Habitación de suelo gris. La claridad de la jornada quiere marcharse y de repente un silencio inaudito penetra en la habitación. Estamos aquí, tu visión se pierde donde mis ojos no pueden llegar. Te llamo y no hay respuestas. Parpadeas, lates e inmóvil en el silencio oscuro logras alcanzarme.  Estamos aquí, mi voz, tu callar y una noche que quiere vencer a la tarde. Temblor. Continua la isla vecina con las desavenencias de la madre tierra. Es qué tanto la hemos castigado. Es imperdonable. Los casquetes caen. El deshielo se pronuncia como amargo destino de nuestro de hoy, de nuestro mañana ¿Y los sueños ¿ Vendrá cuando tomamos la compostura fiel agarrados en nuestro estómago, en nuestra mente? Estamos aquí y te pienso, intento esbozar lo que por tu cabeza pasa. La nada. Sonríes. Mantienes tu actitud hasta el final de este viaje donde los pájaros ahora cantan. Estamos aquí en esta habitación de paredes blancas y suelo gris. Estamos aquí, en esta batalla vencida por el desdén de la existencia. Me siento frente a ti en esta silla. Esta silla aguantando todo mi dolor, toda mi pena. Una lucha inconcebible me arrastra calle abajo donde los ecos del llanto son tormentas desfigurando mi compostura. Qué más da. Aquí estamos, solas. El viento sur de vez en cuando sopla con fuerza, un viento que traerá mal tiempo en este mes de noviembre. Todo es cíclico madre, todo. Todo se repite sino aprendemos de nuestros errores, las guerras, el hambre, la sed, el odio implantado en nuestro crecimiento y cuando llegamos a la adultez nos desbaratamos con los inocentes. Sabes, al principio todos somos inocentes, como este mundo echo de materia interestelar. Qué cometa habrá traído el agua, la vida, que bacterias y microorganismos han fermentado en ese caldo de cultivo hasta lo que somos hoy. Fíjate, madre, mira el cosmos. Somos mujeres, mujeres calladas. Conversamos con nosotras mismas más allá de esta dimensión, un viaje por el universo de nuestros mundos distintos bajo nuestros puntos de vista y vemos esa lejanía…esa lejanía eterna. A pesar de esas diferencias estamos aquí, esta habitación de paredes blancas y suelo gris, esta habitación donde se consumen tus soles, tus lunas…tus horas. Estas horas que no existen más allá de este ínfimo mundo. Un mundo herido, maltratado. Los bosques salvajes caen presa de del ruido de nuestros mazazos. Que venga…sí, que venga la fertilidad a este planeta caído, roto. Son tantas cosas…tantos desbarajustes que no terminaría de contarlo, es como me hundiera en un mar de plásticos y no pudiera respirar. Temblor. La tierra se estremece, ¿lo sientes? Es sutil y aun así nos afecta, el miedo arrasara a los rostros, pálidos, idos. Perderlo todo. Así nos sentiremos, miraremos el abismo con sus monstruos y fantasmas el resto de nuestras vidas. Mi voz se vuelve insonora ante ti, una voz de adentro, de este interior que se mezcla con los sonidos del derrumbe. Me derrumbo y no se del porqué esta tristeza mía.  Y no sé por qué de esta apatía revolcándome en una lágrima eviterna. No madre, no. No puedo apartarte de mí, este duelo particular mío. Soy como una niña insensata, desganada cuando nuestras rutas se desvían. Peces inflados por el PH de los mares. Ojos sueltos devorando nuestra conciencia. Temblor. Habitación cero. Habitación de paredes blancas y suelo gris.

 

 

 

 

miércoles, noviembre 05, 2025

HABITACION CERO(NARRATIVA) 28

 

28

Dentro de unas horas amanecerá. Viene con todo su brío el sol padre de este ínfimo planeta que gira y gira entorno a su azul bello. Antes de ir donde la madre siento la necesidad de ir de nuevo a esa cueva numero nuevo del Risco Caído. Una necesita donde la muerte temprana de esos amantes los condiciono para el hoy de su leyenda. Son ellos los que huyeron de las inclemencias de unas ideas. Son ellos los que no escucharon las palabras del poder , de las Hemeriguadas cual condenaron la insolencia, esa huida. Son ellos los que no tomaron las medidas que rectaban en esa sociedad aborigen. Ellos, los huidos, de distinta escala, de distinto trono guanarteme ascendieron por el monte hasta donde fueron sacrificados de inanición. Esclavos de las leyes que prevalecían en su comunidad murieron en el abandono vigilado por otros aborígenes hasta el final. Ello imagino el rito de las sacerdotisas ante este suceso cuando la pubertad de ellos era renaciente. El , en una noche de luna huida la fue a buscar cuando ella , aislada, suplicaba por salir, por escapar. Se la llevo de la mano. Si , le agarró fuertemente la mano y juntos emprendieron ese viaje del no retorno. Son ellos, los que huyeron ausente de la pena de sus poblados donde nadie los viera. Son ellos, tomaron la decisión hasta el final. No se arrepintieron , no hubo lamentos solo querían estar juntos. Y las maguadas los condenaron, no hubo perdón ante la desobediencia. Son las cinco de la mañana, voy donde el amor eviterno sembró el carácter de estos dos muchachos. Y la historia pasará por ellos con este descubrimiento, serán muchas ideas del suceso, pero yo me quedo con la mía.

Espérame, yo iré a búscate cuando la luna redonda no nos acompañe. Espérame, te sacaré de donde estas recluidas con el silbo de mis entrañas y sabrás que soy yo. Nos marcharemos donde ni Dioses , ni Diosas nos persigan, nos observen. Espérame , la noche sin luna está próxima y te daré de la mano sin que nadie nos vea…sin que nadie nos vea. Seremos hijos de los montes. Seremos hijos del viento. Seremos hijos de los astros. Seremos hijos de la lluvia. Seremos hijo del fuego que dará tibieza a nuestros cuerpos cuando el Magec despierte. Y fue, fue a por ella. Se fueron por este recorrido que imagino y de donde parto hasta la cumbre y allí ante el grito de sus superiores se escondieron. No por mucho tiempo, hasta la muerte. Sigo el sendero de estos amantes jóvenes guiada por mi única brújula, el conocimiento de la isla.  No sé porque esta historia me ha impactado, tal vez se viva en algunos puntos del mundo hoy en día, en este presente que no es tan presente, que no es tan avanzado para muchas culturas. El armamento debería de fulminarse, caer ese dinero malgastado en otras causas. Hambre y sed, y la conciencia desfavorable para muchos…más de lo que pensamos. Eres tu…si, eres tu el monte donde los amantes desparecieron en una estación precoz, a una edad precoz , antes de saber de la vida en la condición de sus costumbres. Oh, pobres inocentes, se cayeron cuando todo se veía hermoso, cuando todo conversaba con ellos y la madre tierra. No os diste cuenta…hasta la encerrona, hasta el castigo de vuestros padres, de vuestras madres. Nadie os defendió, todos os culparon y de espaldas os dejaron en vuestras rejas del amor hasta la nada, hasta la muerte. Habitación cero. Paredes blancas. Suelo gris. Madre estoy aquí en el monte y mi mente viaje en este instante de tiempo a ti. Continuamente estás conmigo y yo estoy contigo en este rumbo donde la existencia nos cuelga del árbol de la vida. Un árbol donde sus raíces nos besan para después encontrarnos. Tus suaves manos. Mis manos hostigadas. Me complace tocarlas, palpar ese momento en que tu y yo somos una sola.

 

 

 

domingo, noviembre 02, 2025

HABITACIÓN CERO (NARRATIVA)27

 

27

 Da la impresión como si yo no te dejara marchar a esas esferas donde los ojos , apagados, son trago de una despedida. Me siento , aquí, al lado tuyo y nuestras manos se saludan, se abrazan con un beso prolongado en esta fea enfermedad. A veces, no lo quiero reconocer. Manifiesto una sensación que me dice, aléjate y otra que me dice quédate. Siento la necesidad de irme y dejarte   y que el tiempo dicte sus normas sobre ti, sobre mi…sobre nosotras. Esta habitación de paredes blancas, de suelo gris me crea una añoranza, una nostalgia una recaída en esa tristeza mía y solo mía que me abate, mortificando mis sensaciones. No. Y es que no soporto este estado en que estas, esta vuelta a la esquina donde de repente la entereza se rompe, se destroza en la caída en mundos abisales donde no te reconozco, donde no logro entender. Tal vez, sueñes. Si, un sueño en estos momentos que estoy aquí. Sí, un sueño de esperanza de un quizás , un mañana nos reunamos en el hábitat del adiós. Mientras te contemplo, examino cada rasgo, cada movimiento de tu estado y concluyo que te irás,  no se cuándo. El preciso momento donde todos tus ánimos se concentren y digan basta. Mientras yo aquí, sentada a tu lado en esta habitación de paredes blancas y suelo gris. No te das cuenta de mi columpiar entre la nada y el vacío. Sí, esa nada y vacío que en esta etapa de nuestras vidas nos vuelve invisible a todo suceso que transcurra. Te quiero madre mía. Deseo lo mejor para ti. No quiero que sufras. Como se dice las madres son aquellas que tragan todo sufrimiento , todo mal estado, todo desequilibrio de sus hijos. Sí, tu eres una madre. Una madre que con sus silencios llena el albor de una jornada nueva donde tenemos que caminar. Aun estás aquí, te narro todo lo sucedido en el día. Abre tus ojos, me miras, una mirada que se apaga, que se enciende. Una respiración que se pausa para luego continuar en este juego de los humanos. Sentada , aquí a tu lado en esta habitación cero. Mojo con una gasa tus labios, secos. Mojo con una gasa suavemente tu rostro y te es agradable. Veo una sonrisa y se que me escuchas, sientes todas las maneras que estoy como si transfiera todos mis pensamientos , todos mis continuos movimientos a tus sentidos. Es otoño, si un otoño marcado por una temperatura agradable mientras la isla tilita el síndrome de su origen vulcanológico . Dicen las noticias que han asesinado a una poeta. Una poeta que expresa todo lo sentido en sus letras, en su voz. Aun ando sola, ahora a estas alturas no tengo ganas de expresar mi amor. Lo único, designo lo que es bello, lo que es hermoso para mí. Estos años de nuestras soledades ha sido un apilamiento para nuestras costumbres, nuestras manías, nuestro rincón. Ese rincón del cual no queremos salir. Ya no vibramos como antes, esa primera experiencia se olvida, se guarda como desajuste de nuestras edades. Designo bajo mi punto de vista lo bello o lo bella que puede ser una persona. Designo bajo mi punto de vista lo bueno o lo mano considerado de ese ser y estar. Designo bajo mi punto de vista , de ese exterior que nadie conoce, que nadie tiene permiso lo esquicito y lo amargo de cada ser humano. Yo me quedo con tu perrita. Mírala. Mírala en esta foto como está actualmente. No te diré que te echa de menos, aunque tu lo sepas. Tu amor por reino animal, por el reino vegetal fue tan sublime, tan culminante que todos hemos heredado tu pasión.  Pero, todavía…Sí, todavía hay desastres, matanzas , culturas donde lo ancestral , lo arcaico ha quedado sirviéndoles como diversión. Siglo XXI. Pensamos que estamos en una sociedad avanzada, pero solo ver como tratas a la naturaleza y todo lo que abarque dice de nosotros. Habitación cero. Habitación de paredes blancas, de suelo gris. Estoy aquí, a tu lado. Ronroneo cada fotograma de nuestra existencia, es tiempo.  Un tiempo que no sé qué será de él. Hoy en otoño, en la noche de finaos esos que cantaban para apagar sus amarguras, que compartían sus manos para el desaparecer de las penas. Sí, cantemos. Un canto involucrado en este lugar, aquí a tu vera, a la verita tuya. Te suena. Habitación cero. Una habitación de paredes blancas. Una habitación de suelo gris.

 

 

 

 

lunes, octubre 27, 2025

HABITACIÓN CERO (NARRATIVA) 26

 

26

La llamada. Las sombras de la madrugada suenan. Descuelgo, en otra dimensión, al otro lado el hijo de Tragalunas. Tranquila, sin el asombro del temor de esa llamadas a horas impropias le pregunto por su nombre. No se su nombre. Y que son los nombres sino un leve suspiro que nos codifica en el día a día a ser hijos de este mundo. Edurt, me llamo Edurt. Meditabunda y errante del espacio de esta casa le pregunto que pasa. Con la celeridad de los minutos, de los segundos viajo hasta Lobos en mi mente. Me narra como fue su nacimiento sin motivo aparente. Unas ganas de consuelo o no, una soledad que a veces se hace insoportable noto en su voz, esa voz no definida en mi vocabulario. Una noche , cuando la isla vacía de estrellas por una tormenta nací yo. Mi madre , sola, con la tempestad royendo el oleaje en una impulsividad caótica, nací. Así cuenta mi padre. Así se lo narró ella. Sola. Con el grito del silencio de los grillos, de los lobos marinos. Ausente de cualquier ayuda, cualquier auxilio en el parte. Y yo soy como esa tormenta, los tormentos me abaten, me dan con fuerza. Aquí estoy al teléfono , hablando contigo. Espero que no te halla asustado. Ya sé, no son horas. Sus ojos señora. Sus ojos me dan pie a la confianza. Solo quiero que me escuche en esta noche de otoño donde la luna blanca parece invitar  asa amistad de miradas, de aprobación con cada una de tus cualidades, características. Usted no me conoce, yo, tampoco. Y sus ojos dan la confianza de aquellos que gritan, sufren en la noche. Sí, nací una noche de mal tiempo y ella sola. Ese día mi padre no pudo ir Lobos por esa irrazonable forma de ser de la marea. La noche siguiente, noche de luna , acudió. Se aterrorizo mucho. La sangre. El quejido de mi madre. Mi llanto. Hizo lo que estaba en sus manos por tomar el orden. Dice que lo primero que hizo fue acercarse a ella mientras mi llanto era sonoridad desquiciada. La examino como quien analiza un adiós y logró salvarla. Mi padre, Tragalunas, un simple pescador de las noches de luna , la rescató de lo que podría ser su fin. Después fue a y me acogió entre sus brazos. Me puso en el pecho de mi madre y dice que los ojos de uno sobre otro hicieron que  los pájaros en la madrugada trinaran. Ello los llevo a la ilusión. Le rogó porque no se venía con el cuando estuviera más recuperada, dijo que no. Está isla donde las olas rompen hasta tocarla con la yema de los dedos era su casa. Dice que no supo que hacer. Entró en silencio, frente a ella y una luz azul especial entró en la casa hasta rodearlos. Dice que esa luz con forma humana danzó con un canto gutural por unos instantes y después se difuminó. Y mi padre comprendió de su mensaje. Cuando todo estuvo en calma retorno a la isla. Esta isla que ahora se balancea en un temblor. No lo siente señora. Sí, Edurt. Sin más cuelga. Sin más esa palabra perdida en la nada me hizo pensar. Su historia fehaciente es la magia de un amor, de un amor oculto. Me acerco a la ventana y observo esta luna otoñal y aunque el no lo sepa le aprecio. Si, un aprecio que duerme sobre mis espaldas hasta el fin de nuestras existencias. Veto mis ojos y sueño. Un sueño cálido, grato, con el gesto soportable que nos queda mucho por aprender y que este mundo todavía…si , todavía, es un misterio. Y , el o ella, le he cogido cariño. Todo puede ser. Almas ambulantes en un aislamiento monótono expresando la sed que la memoria nos trae. Agarro bien esta memoria. Agarro bien esta vida y vuelvo a esa habitación de paredes blancas y suelo gris.

 

 

 

 

domingo, octubre 19, 2025

HABITACION CERO ( NARRATIVA) 25

 

25

Aunque la brevedad del tiempo nos acompaña, estamos aquí. Sorteamos los baches de cada jornada cuando nos encontramos en esta habitación cero. Un grito me acongoja, el mío propio. Se erige en vendavales desatados por tu mudez. Intento desnudar cada gota del aliento de tu mutismo. , de crónica desmotivación y soy recurrente al adiós. Y ese adiós cualmina en días prolongados donde rondan cuervos en el sin sentido de las pisadas. Tu expresión se vuelve afilada, dirigida donde las aves no cantas, donde las ballenas agonizan en su final. Tu vida, tu ayer, se vio vista de acontecimientos importantes. Viste como se calló la dictadura , como la civilización fue avanzando, como se curtía los cuerpos al son de las olas. Como el derecho se fue invirtiendo en la igualdad de hombres y mujeres en este país. Sí, en este país. Aunque, todavía, existan desacuerdos, injustos poderes que engarrotan a la mujer. Las mujeres, siempre apartadas de los logros, de las victorias, de los descumbrimientos, de hacer de su camino digno entre las cenizas al rojo vivo marcadas por una sociedad. Y las hubieron…Se nos miraba y aun queda restos que quieren volver como algo inferior, algo incapaz de actuar o pensar por su propia iniciativa o acción.Pero hay países y países. Todavía existen torturas a este genero . Mujeres olvidadas. Mujeres inexistentes. Mujeres rehenes de la obscura desembocadura del hombre. Un ayer marcado como mujer correcta, su casa y la crianza de sus hijos entre calderos , platos, cubiertos y limpieza para cuando el , si. El llegara a casa. Todos  a la mesa, corriente de pies desnudos se arrinconaban en la hora del almuerzo como una unión inextinguible. Pero todo acaba…todo finaliza. Toda educación comienza en los hogares, es base de la herramienta para constituir generaciones venideras. Yo aquí. Tu aquí. Yo y tu aquí en la diversidad de esta isla. Miro esta tarde de cielo celeste ideal y se escucha de un tal cometa , de un tal Atlas 3AI. Qué significado tiene en estos momentos donde estamos en la brevedad de los días para nosotros. Un fósil viviente, traerá noticias más allá de nuestro sistema solar. Miro esta tarde el cielo celeste impoluto que nos protege de la materia oscura que anda más allá de esta gravedad. Es impresionante en este ahora donde yo aquí, tu aquí, nosotras aquí estemos unidas en el proceso de la despedida mientras el universo juega al azar. Que grande es nuestro existir. Si, no debemos menospreciarlo cada pequeña vida surgida en este planeta. Puede que ese cometa contenga algún resto de agua, de metano posible de alguna manera algún tipo de vida. Y que vida sería ese, distinta a nosotros, más desarrollados, menos desarrollados, más inteligentes, menos inteligentes. Que tipo de organismos fluye en la oscuridad del universo, no lo sabemos. A veces es mejor no saber, sin caer en desánimo.  Yo aquí. Tu aquí. Yo y tu aquí. Habitación cero. Estoy desde el ventanal de tu habitación de paredes blancas y suelo gris y sigo las voces de la tarde. , de la tierra. Muchas voces. La voz del viento. La voz de los pájaros. La voz del tráfico. La voz de los llantos de la injusticia. La voz de la alegría. La voz del adiós. La vos de un árbol Me fijo en ese árbol, no tiene frutos, su hoja es perenne como la climatología de la isla. Se balancea suavemente mientras una brisa afable acaricia mi rostro. Los árboles narran historias, narran leyendas como testigo casi perpetuo del paso del tiempo Yo aquí. Tu aquí. Yo y tu aquí ante la brevedad del tiempo. Te pongo mi última composición para que me recuerdes, para que despiertas y tus ojos incidan en los míos., para que sepas que estoy aquí con mi mano agarrada   ala tuya. Dejas entrever un suspiro y emerges en el sentido del silencio. El silencio…venga el silencio. Miro otra vez ese celeste impecable cielo e imagino ese fósil viviente, el cometa pasando ante nosotros, ese desliz del universo. Me hallo tranquila en esta pausa de la realidad cotidiano, estoy aquí, en esas tierras profundas de tu mundo. Me implico en ti, mi mente toma la celeridad de toda una vida. Una vida de errores pero también de aciertos, de penas y alegrías. Una vida en la que hay que aprovechar cada pedacito de su sustancia como forma de convivir con el mañana. Habitación cero. Paredes blancas . Suelo gris.