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Cuando nos lleve la marea. Sí, así con el ritmo de paz
¡Ah¡ la paz. Qué es, una palabra que me seduce una y otra vez. Una palabra de
tres letras que conforman la dignidad, la esperanza, el respeto. Lo primero el
respeto, sin ello no hay esperanza y sin la esperanza no dignidad. Somos unos
seres que vivimos en las idóneas condiciones para que nuestra mente se abre, se
enriquezca , se amigue en los senderos de una luz donde el bien, la bondad, la
humildad, la honestidad nos confíe un mañana para generaciones futuras. Aquí, ahora
me condeno a callar y dirigir mis pensamientos fuertemente, bravamente en la
ilusión. Y es qué todavía existe ¡Ah¡ paz, tan necesaria en estos tiempos donde
lo terrible, lo brusco, lo apático nos envuelve en un severo y arduo camino de
ortigas. Mis manos se posan sobre un piano, sobre mi piano. Un instrumento frágil,
grandioso , emocionante, esplendoroso que da pacíficas notas alimentando mi
espíritu. Somos almas caídas a este planetas como hijos del cosmos , lo
percibimos a igual manera que lo dañamos ¡Ah¡ la paz, palomas blancas bailando,
cometas blancas corriendo, pañuelos blancos en caravana hacía el epicentro de
su grandiosidad. Porque es grande. Y , ahora, en este hoy donde todo parece
derruido al no atenderla, al no contemplarla sino dejarla morir por el simple eco
de una atmósfera cargada de balas ¡Ah¡ la paz, mis manos, nuestras manos unidas
en sendero de nuevos amaneceres donde el silencio de las armas, de los odios
nos aquieten en una esfera de concordia. Y lucho y vuelvo a luchar. … Cuando
nos lleve la marea. Soy muralla donde el sentido desordenado de la violencia,
de la locura del hombre con su obsesión de matar y matar a inocentes hasta
reventar sus estómagos. Estómagos de los nace cementerios anónimos del hambre,
de la sed, de la dejadez, del olvido. Pero soñaré y soñará ¡Ah¡ la paz,
describe corazones que purificados en un sueño, en un mañana donde será
esqueleto con peso de nuestros emociones , de nuestros sentidos. Toco y toco…una
herida lejana cruza mi vientre y tengo esa sensación de mariposas bordando el
mañana….si, el mañana, cuando los niños corran en el auge del silencio de
batallas perdidas en búsqueda de una sonrisa ya aliviados, ya concordia de sus
días , de sus estaciones en este planeta llamado tierra. Cuando nos lleve la
marea, un llanto se petrifica y queda en la partitura, por mi cabeza indomable
pasa las desventuras del hoya, las miradas del engaño que se propaga a la velocidad
de luz, en un zas ¡Ah¡ la paz la canción se entona en un despliegue de deseos a
veces, afanosos. Y es que la quiero, y es que la amo ¡No¡ no hay excusa para su
entrada por la puerta donde el terror manipula estas gentes martirizadas. Cuando
nos lleve la marea, cada pausa de esta música es clave que suspira, que
descansa en el derredor de fondos vestidos azul, de amarillo con la espera de
un si. Sí, seremos hijos de la paz triunfante. Palomas blancas, pañuelos
blancos encomendados a nuestros corazones con el vivaz canto de la alegría. No
discutamos amigo, eso son campos baldíos donde la cura no obedece es solo ,
insensata. Cuando nos lleve la marea, algún día cuando despierte este cuerpo
mío ya no será mía. Y zas, siento un hormigo por mi espalda, desnuda. Me giro ,
me levando a mi alrededor raras figuras comienzan una breve danza como a compás
de lo que estaba componiendo. La partitura se esparce por el suelo y no las
recojo. Dejo que esos sujetos sibilinos cumplan con su propósito de colgar cada
nota en un perdido árbol del sueño. Ay quedarán colgadas y con el rasguear del viento
sonará solemne donde los gritos de lo callado, de lo oculta libere estas
existencias del mal.