domingo, junio 21, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA)12

 





12

Sí, el viento hace hincapié en nuestro consentimiento a interrogar nuestro yo. Un yo enigmático , contagiado de la desobediencia a las pautas del día a día. Mi yo y yo…yo y mi yo. Emergemos como cuarto donde se esconde todas nuestras tristezas, todas nuestras alegrías, todas nuestras opiniones, todas nuestras ideas. Y esto yo agarrado a mi sale de mis adentros y con ayuda del viento , el viento , en este parque donde me siento ensimismada en su ayer me reproduce fotogramas de esa vida ausente ya. Aquí, sentada con mis ojos apoyados a una palmera recojo una muerte, una desesperanza atribuida a la inquisición. Una transgresión que nos lleva a siglos atrás…una celda, una mujer deshereda de esta isla. Lleva meses presa entre la suciedad y la miseria, acusada de actos de magia negra. Ella, una mujer, una partera-sanadora que vivía de sus servicios con las gentes de este pueblo. Un gallo canta, es el alba, una mañana sombría y gris se ensancha en su desgana, en su herida, en su maltrato, en esas vejaciones, en esas torturas hasta que invoque como si fuera verdad que es hija del diablo. Y esa mujer , en un carro llevado por un asno se acerca a este parque….esta plaza donde ahora se respira un viento efímero. Gritos de odio y violencia se envuelve en el ambiente . Unos gritos que la llevara hasta su muerte prematura. Ella una mujer que nació libre en auxilio de aquellos que creían en ella y de esos , un traidor, varios traidores. La tortura te hace expresar mentiras, los extremidades del dolor son tan virulentas, tan desagradables, tan cruel que dices lo que quieren escuchar. Así, esa mujer en un carro arrastrado por un asno llega a la plaza. El genterío no es normal, demasiadas y entre esas demasiadas algunos de los que ayudó, de los que curo con sus hierbas y rezos. El viento, el viento….cuando nos lleve la marea, no sé porque esta vaga historia se adhiere a mí. Somos humanos, humanos que atraemos a otras masas humanas para culpar la inocencia cuando algo superior lo señale. Sin saber del daño a esa persona. El viento, el viento…yo sentada en esta plaza con mis ojos puestos en el balancear de una palmera. Y esa mujer tuvo sus sueños, quizás de hijos que no pudo tener, quizás de hacer un bien faltando a las normas de una sociedad mediocre, de hambruna. La veo, con sus vestimentas rasgadas, con la suciedad de su cuerpo…ese cuerpo que es de ella y no más que será un reflejo de una comunidad reprimida, opresora, contrariada, ocultando sus mas feroces y más violentos colmillos. El viento, el viento…cuando nos lleve la marea. Si tenemos que empezar por amarnos a nosotros mismo, a este cuerpo que nos ha entregado el planeta tierra. El viento….el viento, aquí en esta plaza del siglo XVI, yo, oculta con mi ropa. Tenemos que aprender, sí, leer todo aquello que ha sido terror en este mundo, todo genocidio que aun existe que se ha desarrollado en el curso de los siglos y los siglos d.c.  Miro la bóveda celeste , ese inmenso azul , tan equilibrado debido a la luz del sol cuando choca con partículas de esta atmósfera, maravilloso. Aquí, planeta tierra, en medio de la nada hay una vida peculiar. Una vida sostenida por nuestra condición de tener movimiento, de este respirar que lo hace posible. Cuando nos lleve la marea, la bajan del carro y escoltada la llevan al centro de la plaza. Se lee un manifiesto mientras el párroco columpia el incensario al toque de una campana. Todo es silencio, expectación y para algunos donde la mirada se pierde en el suelo de lodo dolor. El viento, el viento…cuando la marea nos lleve, algún día lejos….muy lejos. Ella cierra los ojos, sus parpados caen en la verticalidad de su dignidad…porque ella es digna aunque la pisoteen , aunque le arrebaten el aliento. Sí, somos dignas, la violencia desatada por una un ambiente patriarcal se mezcla con una religión que se ha posicionado como origen de conflictos, hoy en día también. Y ese Díos y da igual al segmento que unas gentes que lo haya fabricado lo toman como dictamen arrebatada, abominable, absurda de las directrices que marca el mundo. Cuando nos lleve la marea, el viento…el viento, sopla violento el viento ella, sentada, el verdugo comienza…el verdugo termina, un hilillo de sangre mana por su boca y todo es callar. Todo ha terminado. La plaza se queda sola. únicamente ella mujer sacrificada en nombre de Cristo.

miércoles, junio 17, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA)11

 


11

Despierto en medio de la mañana, solo han pasado unas horas, unos minutos y me reencuentro conmigo. Con este yo sombrío como escaparate para otros. Sí, esos otros que andan reducidos en un hábitat donde todo se reproduce de igual manera. La originalidad se ha ido, no sé dónde…lejos, muy lejos donde el miramiento del hoy no te destartale de tus cimientos. Porque esos pilares enterrados en un subsuelo que nadie ve aun siguen vivos, aun siguen emergiendo cuando bajo tu techo, bajo la amistad abraza sutilmente la intimidad, esa reconditez de nuestra belleza, de nuestra opinión sobre cualquier tema, cualquier color de este mundo. Eso sí, todos vamos cambiando, no soy la misma persona del ayer, de un pasado que se envuelve en cenizas en la memoria y cuando la marea nos lleve todo quedará en el olvido. Yo en mi sofá, miro mi piano, encima un portarretrato en que la nada es su foto. Las imágenes subexisten en mi corazón, en este cerebro mío que se va modificando con el paso de los años. No , no tengo ninguna imagen, mis seres queridos suelo recuperarlo por su olor peculiar. …Uhm, esos aromas, vienen a mí con un poco de felicidad. Buenos recuerdos, a ellos nos tenemos que amarrar para que el paso del tiempo nos de la libertad necesaria de continuar. Estoy apuntando mi futuro en mi memoria, esta memoria que no se cansa. Un recorrido por un ayer donde he sido sonido de flautas en la hegemonía de mis ideas. Y , ahora, la soledad imperante en mi necesidad me da la suficiente independencia para crear este mundo entre estas paredes que se entorna en mí. En este aislamiento deseado he fabricado mis pisadas, mi hoy. Cuando nos lleve la marea…sí, será como baile donde las pardelas entonarán su llanto peculiar, exótico, estridente y los cetáceos también entonarán su llanto de cementerios donde los cipreses abanderaran la ida Uhm, sí, no queda otra, algún día me iré. Me reincorporo, voy hacia el piano ese amante perfecto, bello, maravilloso que achica mis lamentos, mis temores. Ahí soy yo, un yo que veces por dejadez o por erradicar la realidad no se mira frente a un espejo…un espejo donde se refleja la sequía resquebrajando mi solidez. Me siento ante él y siento que algo roza mi nuca. Paso la palma de mi mano y un calor extraño como si transmitiera un poco corriente me la aparta. Me yergo, miro detrás de mi . Y no sé porque parece que una sombra haya pasado ante mí. Y no sé porqué no tengo miedo, el recelo no me viene. Me vuelvo, me siento otra vez ante el piano, lo abro. Sus teclas blancas y negras me dicen del juego de mis dedos al entonar una melodía de mis adentros, de este interior somnoliento en la quietud. La quietud de mi alma. La quietud de las horas que parecen morir como cuando nos lleve la marea. Emito un silbo y me apoyo en las teclas, una pena resonante raja mi garganta ante una tristeza contenida. Y otra vez ese calor en la nuca, y otra vez esa sombra negra colándose por mi casa con una celeridad trepidante tanto, que no la puedo cazar con mis ojos. Y otra vez me levanto, pero dudo y me siento, entono esa pieza que está en mi silbo. Cuando nos lleve la marea, edifico cada pedazo de esta composición como hija de las mareas, de ese viento que estalla en esta jornada presente.  Su susurro golpea contra las ventanas…cuando nos lleve la marea un tono melancólico ambienta este salón donde todo mi yo emerge en un querido equilibrio. Pacíficas notas y yo ante un escenario donde las butacas de la sala están vacías. El piano y mis manos y mi corazón se dejan ir hasta el culminar de la jornada.

 

domingo, junio 14, 2026

CUANDO LA MAREA NOS LLEVE (NARRATIVA) 10

 




 

10

Atravieso la ciudad con un paso cuidadoso, con una calma desobediente al viento que comienza. Una ráfaga de alientos viene a mi como una historia particular de esta tierra. Una entre miles de gentes de todas características, de todas personalidades, de toda ideología se entremezcla aquí con estado heterogéneo que del caos nos llevan al equilibrio. Somos como esas galaxias que ha medida que nos alejamos nuestra velocidad aumenta, nuestras quimeras se transforman en la ausencia del otro. Si, somo como esa Ley de Hubble. Nos entregamos a ese quehacer de nuestras vidas mientras el viento arremete con mayor energía. Me despeina, me abofetea hasta que despierto y en lo global soy visión de un mundo emancipándose de sus criaturas, de sus humanos para el renacer otro mundo, que es el mismo, pero no será igual, caerá en mismo fatídico error. Las calles están cerradas. En la isla, la visita Papal. No soy creyente, pero, en algunas palabras me convence, la igualdad de derechos. Tenemos por costumbre menospreciar a nuestros iguales, porque somos iguales nacidos de las mismas raíces, de la misma composición. Somos esa reliquia de un polvo de estrellas de hace millones de años. No llego, pero me imagino la evolución que ha transformado este planeta. Y lo más importante estamos aquí, con este viendo, protegidos por una atmósfera que nos hace únicos en lo poquito de sabemos del cosmos. El viento…el viento, dejo que su danza feroz me envuelva en cavilaciones. Pensar y pensar…sí , tenemos que pensar, ser críticos de donde habitamos y la soledad que impera más allá de nuestros descubrimientos del universo. Estamos o no solos, un cosmos no definido que se contrae, que se expande de la nada para la creación de indeterminados mundos con peculiaridades dispares. Aquí, el viento, ahí el sol de esta mañana de junio , la ciudad quieta esperando cuando nos lleve la marea. Y qué sabe nadie de la sonoridad del viento, viene como llevándose cualquier mal recuerdo. Llego a una plaza, una plaza donde los juegos se han parado. Todo estático, todo callado, regresa la confusión. Me hace memoria de otras historias, de un pasado donde todo se relamía en la miseria después de la guerra civil. Y sabrán nuestros muchachos de la guerra civil. Y sabrán nuestros muchachos de que hubo dictador, de las matanzas, del estrangulamiento de una sociedad bajo las navajas en garganta de quien penaba por una libertad prohibida, de una censura que nos autodestruía, nos hacia bailar en los fuegos del calvario. Cuando la marea nos lleve. El tirano ha perdido lo maldito con su muerte pero en el presente hay una regresión, hay una vuelta debido a influencias de palabras incorrecta atentando con la libertad, con la esperanza, con la paz. Y a lo mejor ellos lo viven en sus carnes y una cierta contradicción los llena de nauseas que conspiran contra ellos mismo. Es como un autocastigo provocando en la incomprensión de las gentes un odio que no más divide una paz hacia la caída, hacia la ruptura. Cuando la marea nos lleve, el viento sopla con fuerza yo, despeinada , prieta en mis ideas. Hace unas horas en esa playa en la monotonía de una mara que sube y baja…que baja y sube. Pero ahora, sola, aislada con mis pensamientos con la calma desobediente al viento me siento aquí, en esta plaza deshabitada. Respiro, abrazo está tranquilidad que puede desarmarse en cuestión de minutos, de horas cuando el presente ya es pasado. Cuando la marea nos lleve, el cielo luce su celeste más impoluto y los pájaros besan al viento…al viento. 

sábado, junio 13, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA )9




 






9

Todo terminó, esas palabras, esos suspiros …uhm. Entre en mi casa, me descalzo, un piso de ocho viviendas donde la sonoridad de sus adentro se disimula con un bueno dísa, con unas buenas tardes, con unas buenas noches, no más. Me siento en el sofá , extiendo mis piernas sobre el acentuando mis ojos cansados a un viejo piano.. Que seríamos sin la música y que grandiosa es. Sí, ¡grandioso¡, percibir esa mezcla de tonos de cada instrumento que a la vez conforma una pieza descomunal, sorprendente. Es un arte como todo en el arte algo complejo, algo minucioso, algo trabajoso que no molesta cuando el amor se empeña en poner la batuta. Me imagino en un gran escenario de telón rojo, se subo y una ópera es infinitamente brioso en cada escena, en cada acto , en cada movimiento, en cada voz. Qué grande es hombre , hemos llegado sin saberlo a la belleza, está belleza que no apreciamos y esta presa , callada en nuestra reconditez. Me maravilla cada fragmento al final un solo al piano, ahí estoy ante una sala repleta, observo detenidamente un piano y a la vez miro al público. Un sudor frío se escurre por mi frente y me concentro de nuevo en el piano. Estoy solo yo, no hay nadie más. Yo y el piano…el piano y yo….mis manos intenta que nazca unas notas, algo me lo impide. Miro otra vez al público y aquí en el sofá con mis piernas extendidas a lo largo de el me da cierto escalofrío. Me levanto , miro al público, un ligero mareo me amenaza, me astilla y vuelvo a sentarme en la butaca frente al majestuoso piano de cola. Me levanto, miro mi soledad, y me siento en la butaca, ahora con la soledad mis dedos teclean algo, algo que sabe a melodía. Una melodía desconocida se incrusta en mis sentidos y hago recordar la playa hace unas horas, con mi amigo. Cuando la marea nos lleve lejos , muy lejos donde seamos desconocidos. Se cae el telón, hay un ligero aplauso luego, más potente , más energético. Pregunto que ocurre. Se levanta el telón , todos levantado. He tenido que hacer algo mientras estaba inconsciente o creía estar inconsciente. Los aplausos se me hacen sordos y cae el telón y mi mente vuela a donde estoy ahora, en una butaca frente a mi viejo piano tocando algo por tocar. Sensaciones inexpresables, indescriptibles es como esos instantes de cuando esta en la orilla hasta que la marea nos llevase. Ah, esa amistad, perdurable en los años, inquebrantable ante cada bache de la existencia.  Cuando nos lleve la marea, ella también es música. Una melodía relajante mientras permanecemos juntos. Y me levanto y vuelvo al sofá, extiendo mis piernas y me dejo que el dormitar me atrape. Una niebla, un tiempo que no regreso, penetro a través de ella como hija del bien . Después de ella un arco iris y en su horizonte el océano regresando a mi vista. Me pierdo este lugar desconocido pero la tranquilidad se posa sobre mis hombros y me dejo llevar por el llanto de las caracolas. Una cierta tristeza se acerca a mí, bajo los ojos y apoyada sobre mi propio peso una nostalgia comienza a liarse en mis sentidos….cuando la marea nos lleve. Sí, cuando nos lleve la marea en el hechizo de quien sabe cuando bajo la luz de la plateada , vendrá con margaritas, jazmines y lirios y seremos al unísono uno solo.

miércoles, junio 10, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA) 8

 


8

Su aliento, con un hasta luego se ha ido por su camino. Nuestros pies desnudos se han vestido de los pasos de la jornada del hoy, de un hoy que se obsesiona en complacer a esta cultura de rostros rasgados. No sé, las islas soportan un población descompensada de gentes. De gentes de todos tipos,  de todos países, una masa humana que confluyen aquí, en esta playa urbana donde los veteranos ancianos han corrido por su arena dorada en lo ancho de sus vidas y también en este angosto túnel que los lleva a otra vida, a otra dimensión de cual no estamos seguros. Todos los días desaparece alguno, ya no observo aquella señora que sus malabares era mueca de alguna risa en la playa, ya no observo aquella que con sus gatos lleva una estatua en el parque santa catalina, ya no veo el betunero de aquellos que osaban en el brillo de sus zapatos mientras en otro de las miradas los pobres corrían en alpargatas por la calle detrás de los camiones. Ahora miramos atrás y esos personajes personificación de una vida es un poema extendido en sus estatuas. Su aliento, cuando nos lleve la marea, con un hasta luego se ha despedido ¿ Nos veremos otra vez? No lo sé, los años cobran a nuestros huesos, y la muerte vendrá…vendrá para alimentarse de nuestros sueños, de nuestras conversaciones. Camino desajustado, disconforme, contrariado…ahora, la soledad sin su aliento. Cada vez somos menos nosotros mismos , es un espejismo que de vez en cuando encontramos cuando miramos una constelación , un planeta lejano y ausente. Estamos en junio y su aliento se ha marchado. La brevedad del instante eviterno, ello hay que contenerlo en curso de nuestras rutinas diarias. Levantar el ánimo. Adiós querido amigo, voy a mi casa, bajo mi techo me sentaré bajo la luz de la música y en cada repetición de ese fragmento adorado seré encuentro contigo. Cuando nos lleve la marea nos encontraremos otra vez y espero que con la misma brillantez de todas las veces, será una repetición que darán auge a nuestros corazones. Pienso. Me detengo. Vertical suspiro, respiro hondamente y de mi se desprende una armonía que me cuesta día tras días. Cuando nos lleve la marea amigo. Ya estamos mayores y la existencia da tantos giros y giros que no sabremos de nuestro mañana. Pero esta mañana es solidad, es clara, es una lluvia energética que ciertas punzadas de una alegría, una alegría que escondo por si me la roban. No , no diré que soy feliz ¡No¡ puedo ser presa de algún mal y no es superstición, es un dicho de los abuelos. Tengo una humilde alegría. Tengo una humilde casa. Tengo una humilde razón. Tengo una humilde palabra. Soy humilde en mis actos por muy majestuosos que sean. Pienso . Me detengo. Suspiro, cuando nos lleve la marea caeremos juntos en una alianza de serenidad y amor. Una alianza que se ha perdido en estos días del hoy, que es hoy que se va para generaciones venideras. Qué será de ellos. Desesperados buscarán agua donde la sed y el hambre asedia a personas indefensas, castigadas por el redoblar tenebroso del desequilibrio entre los hombres del poder. Cuando nos lleve la marea, ahí estaremos si nos vemos de nuevo querido amigo ¡Ay amigo querido¡ la desdicha quiere arrebatarme ese rato en que confluimos , ese rato en el que las barbaries de este mundo no existían para nosotros. Y ahora, en este momento andando solo por esta ciudad , mirando los desastres de mi vida me inclino y soy lamento. Cuando nos lleve la marea, esperare a otra noche. Otra noche de luna  y nos reuniremos como hoy , como el ayer y nos contaremos cosas bonitas, cosas maravillosas que nos han sucedido y nos olvidaremos porque hay que ser olvido de las guerras, de los pleitos, de la mala fe dañina que caben en este ínfimo planeta.

 

 

domingo, junio 07, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA)7

 


7

Y ese hasta luego sabe a sanar. Nuestras heridas recónditas, en lo hondo de nuestro espíritu quedan curadas después de ese dialogo hasta que el alba fue a nuestro encuentro. Andamos solos por esta ciudad donde se alterna lo clásico con lo moderno. Una adaptación en el paso del tiempo que nos lleva como una lluvia de junio en la calma, en esa sobria máscara de nuestro yo. Todo cambia, hay que aceptarlo. Envejecemos y seguimos las rutas de nuestros antepasados cada vez más parecidos a nosotros pero con una inquietud de nuestra propia persona. Nuestra memoria se apodera de todo lo bello porque hay que buscar la belleza en cada uno de nuestros actos. Nuestra sociedad para que va en decrecimiento y ello me alerta. Leamos señores…seamos puente entre el  pasado y el hoy para que no nos ofusquemos en el error del ayer. Dejemos que la esperanza, la libertad sean campanadas prietas de nuestro destino sin que redoble a la injusticia. Seamos nosotros. Que nuestras mentes respiren de la fragancia de nuestros labios cuando la palabra viene Uhm, esta ciudad, esta isla, este trozo de tierra del Atlántico me sabe a paz. Su olor peculiar nos llena de frescor, un olor a espuma y salitre , un olor donde su cumbre mece entre sus largos brazos de ramas al pinzón azul. Sí, la paz. Leamos señores, sepamos un poco de historia para que esto no sea un ciclo repetitivo de alguna catástrofe humana. Humanos somos en medio de la inmensidad de este océano , en medio de lo gigantesco de dimensiones incontroladas de este universo al que pertenecemos. El se ha ido igual que yo con un hasta luego , nos veremos cuando la marea nos lleve a ese lugar de ensueño, ese islote donde ballenas y aves coloreen nuestra alma, nuestra conciencia. Leamos señores, aprendamos de esos años cuando la guerra quito la vida a miles o ciento de miles o millones de gentes…gentes que buscaban el aprecio de la libertad, de la conversación gustosa independiente de las creencias de cada uno. Porque somos únicos en esta pizca de planeta en medio del majestuoso, tosco , oscuro cosmos. Como hijos del planeta tierra tenemos que estar unidos, una confederación pacífica que transmita a nuestros descendientes tranquilidad y sabiduría. Ellos, nuestros sucesores sabrán de nuestra historia, de este bucle existente en este mundo. De imperio a imperio y los dados se tiran como puñales a ver quien tiene más soberanía, a ver quien tiene más poder con la fuerza de armas desvatadoras. Sí, el tiempo…el tiempo pasa , la historia se repite y no aprendomos….no aprendemos. Cuando nos lleve la marea, nos veremos otra vez . No se cuando pero espero que en mejores condiciones de este planeta desequilibrado. Somos herederos del ayer…un ayer donde los sueños nos los dieron a base de un sacrificio descomunal y ahora tiramos por la borda como si la nada lo consumiera. Pero, estoy aquí, andando por esta mini urbe donde los pajarillos tienen ganas de cantar ante el sol que vendrá.

sábado, junio 06, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVAFICE.)6

 


6

Y la mañana que es un hoy y en el movimiento de las horas será un pasado donde los recuerdos serán un soñar despierto de nuestro encuentro. El tiempo pasa querido amigo. Sí, pasa en la celeridad de los años que se nos agotan. Aun somos verticales, manantiales por donde discurre nuestro cavilar, nuestras actitudes. Y cada acto es responsabilidad de este yo que surca las auroras de la siguiente pisada. Nos despedimos así, como si más nunca nos volviéramos a encontrar. Esta emanar de los sentimientos, del brío de nuestro encuentro quedará marcada en nuestro pecho, en estos corazoncillos donde la verdad y la lealtad nos hace digno de esta gran amistad. Nuestros errores, nuestras faltas quedan atrás donde nuestra alma no mira, no escarmienta. La marea se levanta, sube, las olas crecen en su dimensión y el adiós es ya pasadizo que nos encubrirá de nuestra forma de ser, ahora natural sin más, desnudos en una sociedad donde todo se mezcla con las apariencias y algo de falsedad. Y qué es lo falso. Esa vestido que llevas, esa sonrisa donde lo maléfico se guarda en las profundidades de los estómagos, de una garganta que quiere escupir y solo lame lo recelosos que somos. Cuando nos lleve la marea, esperaremos un nuevo día , no se cuánto, y lo esperaremos como el renacer de un nuevo crecimiento de nuestras profundidades en lo eviterno de nuestros entusiasmos. Y ahora en la mañana que es un hoy, un ya, un ahora que se va y es un ayer haremos desmemoria de todo fracaso de la humanidad. Nos preguntamos cuando será el tiempo de la paz, del regreso de niños a sus hogares, de cuando esos que viven en condiciones infrahumanas con la gelidez de las días desaparecerá y solo será un mal sueño, una pesadilla que se ha vivido como real pero que se ha ido para no volver más. Adiós querido amigo o mejor un hasta luego. No me gusta la palabra adiós , es como si no nos volviéramos a ver más. Estaremos en contacto. Para cualquier suceso estaremos atentos y no te olvides, querido amigo, de pedir ayuda cuando la necesites. Despierto está siempre mi corazón, mis sentidos que te pensarán y me pensarás. Hasta luego, que nuestra despedida sea una colosal maniobra de nuestra sinceridad, sin tapujos, que nuestra despedida sea aliciente de un comenzar de nuevo en esa realidad cotidiana que nos envuelve, nos atrapa y nos absorbe para después escupirnos en esta soledad que llevamos los dos. Sí, estamos solos y cuando nos lleve la marea seremos uno. Hasta luego amigo, nuestros caminos se dividen en esta orilla, tu para el sur yo para norte. La playa aun vacía, es como un canto a nuestro encuentro, a nuestra autenticidad. Y es que hay que ser autentico, aunque nos lleve por los derroteros de estas horas de la mañana que no es ya una mañana sino un halito de la memoria. Hasta luego…