DUNIA SÁNCHEZ PADRÓN ©2007-2025
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domingo, febrero 01, 2026
viernes, enero 30, 2026
EL BESO DE LOS PÁJAROS. LANZAMIENTO MUSICAL
LES PRESENTO EL BESO DE LOS PÁJAROS, SERÁ LANZADO EL 1 DE FEBRERO EN MEDIO DIGITALES.
ESPERO QUE LES GUSTE..........ABRAZOS
miércoles, enero 28, 2026
HABITACIÓN CERO. (NARRATIVA). 41
41
Habitación cero. Una habitación de
paredes blancas. Una habitación de suelo gris. Me tiendo a un lado tuyo, posas
tu mano sobre mis cabellos como si mi calor , como si tu calor se transfiriera
en medio de la nada. Intento conservar este último tacto, este último acto
donde los cuerpos se desprenden toda su energía como ondas sinuosas propagándose
en un espacio donde el tiempo no existe. Madre, aquí, donde lo insonoro se hace
de una gama de azules, de verdes donde las almas besan un mundo paralelo donde
con el paso de las lunas, de los soles nos encontraremos. Madre, ahí, bailaremos
con el sonido de los pájaros, con el beso de un universo convergiendo donde las
olas , muertas, acarician nuestros sueños. Madre, allí, paraíso donde a nobleza
de las personas se entregan a las maravillas de la dignidad. Madre, adiós…o ,
mejor, un hasta luego. Tu aroma, tus movimientos, tus manías , tu forma de
hacer , tu mirada, tu calidez quedará conmigo exclusivamente. Nadie sabrá de
tus avatares de esta vida, de cada conflicto generado a ras de tus ojos, de tus
manos entregadas al hilar e hilar de la armonía. Habitación cero. Una
habitación de paredes blancas. Una habitación de suelo gris. En mi regazo poso
tus pensamientos. En mi vientre expulso todo lo horrible de esta sociedad. En
mi ojos evaporo todo el mal de las gentes vulgares. Madre, aquí, estamos en el
último aliento. Madre, ahí, observo una mancha en esta habitación de paredes
blancas, en esta habitación de suelo gris. Es la mancha de tu valentía, de tu
verticalidad, de tu ser y estar en esos instantes donde todo lo caótico se
vuelve estable. Mi ultimo beso. Tu ultimo beso. Habitación cero.
FIN
martes, enero 20, 2026
HABITACION CERO(NARRATIVA) 40
40
Desobedezco. Contradigo a la forense.
Dejar los cuerpos donde están, así han permanecido estos siglos, este tiempo
que nos abandona en una sabia madurez, en una vejez donde lo confortable en la
memoria de aquellos que se han ido a la manera afable, de paz. Esos aborígenes,
que no son aborígenes, sino una continuidad de un pasado hasta el hoy deben
permanecer en su último abrazo, en su ultimo beso, allá, en las cumbres, en esa
cueva donde fueron aislados hasta la mortandad. Dice de su conservación, pero
si han permanecido así hasta este presente que viene , que va seguirán de igual
a lo largos de años venideros. Le cuelgo, la lluvia se ha esfumado, un sol
premiso de gentes que salen de sus agujeros presta al andar por esta pequeña
ciudad de una isla del atlántico. Callan todas las voces de este invierno, los
chubascos, la erupción . El genterío se prenda de nuevas noticias, de nuevas
ilusiones. Me acerco al balcón , observo estos geranios que encienden su
bonito. No, he dicho que no. No me comprende. Una discusión advierte mi
retroceso ante el descubrimiento. Que canten las Harimaguadas, que sus
oraciones sean propósitos del respeto, del sentido que tomo está historia
dudosa. Las escucho. Sí, sus almas rondan en este sillón verde donde estoy postrada. Suplican el abandono del
saqueo, de esa dignidad de sus orígenes, de su pueblo. Correr, correr, ser
valientes ante las fuerzas contrarias de vuestros espíritus, libres, jóvenes,
florecillas donde las mariposas habitan, donde el pinzón azul viste su canto
más lúcido y bello. Correr, correr, ahí está la gruta que os guarecerá los
siglos por los siglos. Mi voz los
escucha, ese jadeo impertinente del final de sus ánimos, desorientados. Y me
entra ganas de llorar. Y lloro, aquí postrada en mi sillón verde. El piano y la
perrita me examinan, un aliento restablecedor , vigorizante seduciéndome a
sostener mis prioridades, estas ideas mías….solo mías. Oh, madre, estoy aquí,
en tu casa frente al piano y con tu perrita, me siento a gusto con la voluntad
de mis pensamientos y me dejo llevar por el destino. Mis fuerzas parecen tomar
aire. Un aire que me expansiones más allá de esta vía láctea. Y me doy cuenta
que el tiempo en esa oscuridad solemne no existe. Y me doy cuenta que el
espacio no existe. Me alimento de un choque extraño, envejecemos, aquí, en este
mundo donde los más crueles desprecios, deseos se vierten en ojos negros
absurdos. Contengo mi rabia, mastico y una solaz calma me visita. De nuevo el
teléfono suena, yo en mi sillón verde. Aquí mi perrita y un piano. Ay madre, me
escurro ensimismada en cada gota que nos estrangula y la hago añicos, así, como
bolitas de papel que van quedando en mis pisadas y que el viento cómplice se
lleva a la profundidad de los pozos. Produce una desmemoria convenciéndome de
mi verticalidad, de mi eclipse ante los ojos despiadados. Ahí se quedarán los
cuerpos, un secreto entre yo y la forense hasta que sea oportuno contarlo para
que haya de hacerse. Firmamos un convenio, una misteriosa promesa que nos
alivia por momento. Veo personas arrastrando grilletes de la esclavitud, de la
decisión dictatorial, propagandística, difamatoria hacia ellos. Van lejos, muy
lejos donde la libertad sea oasis donde
los sueños son corroborados positivamente. Los cuerpos de estos jóvenes se
quedarán ahí, en ese nido donde el amor se guareció de la sanguinaria tempestad
humana. Sí, somos humanos . Sí, somos ecos de siglos. Sí, somos origen de un
universo que se expande, que se contrae…lo visualizo aquí, en este sillón verde con la perrita y mi piano.
viernes, enero 16, 2026
HABITACION CERO(NARRATIVA) 39
39
Habitación cero. Una habitación de
paredes blancas y suelo gris. Me reporto donde los espejimos de un desierto
brinda un vergel donde todo es armonía, donde todo es luz, donde todo es
verdor. Sus aguas cristalinas reflejan mis alas, alzándose donde el eco
insonoro del dolor me tiende su sombra. Camino, donde los peces plateados en la
libertad de este ambiente exhalan sueños rotos reconstruidos nuevamente. Me
encuentro con una anciana, delgada, enlazada a los soles, a las lunas, a los días
en este efímero lugar. Me habla de antaño, cuando el respeto nos sumía en el letargo
de las armas, de las explosiones de una tierra que alimentaba a todos a la vez.
Y te lo cuento, aquí, en esta habitación de paredes blancas y suelo gris. La
monotonía de las jornadas los embardunaba de alegres tonadas, de amenas conversaciones
donde lo repelente, lo implacable huía a la inexistencia. Sus manos arrugadas,
sus venas marcadas, su frente llena de frases de verdades. Y me siento junto a
ella , así, como estoy contigo. Me embeleso en este callar tuyo, en este callar
mío, en este callar de ella. La sed se apaga, aminora el pulso de la ansiedad y
estoy reconectada a la vida. Habitación cero. Una habitación de paredes blancas
y suelo gris. La anciana con su entrañable rostro me facilita el aliento para
continuar por los senderos donde los precipicios marcan mis pisadas. Salvada,
retorno a tus ojos, a esta estancia donde la enfermedad y los gritos del malestar
son incesantes. Me acostumbro y he dado un paso más a la comprensión humanidad.
Una humanidad en estos tiempos deshumanizada. Esta vía láctea que nos resguarda
en uno de sus brazos puedo contemplarla en este hospital aislado donde la
contaminación lumínica no existe. Es como un cuadro perfecto, un jadeo
incesante de esta civilización remota. Y quien era esa anciana. Su tacto tan reconfortante,
tan iluminador. Y ahora aquí este
universo, un cosmos entre el caos y el equilibrio. De una contracción hubo una
expansión, todavía hoy continuar cuando miramos el firmamento que no es el
ahora , que es el ayer. A igual que los seres humanos vivimos en nuestro
pasado, en ese ayer donde la venganza y el odio escalonaba hasta reventarnos en
el odio del presente, del ahora. Me parece bochornoso madre, todo un sinfín de
astillas prolongándose por cada garganta, por cada lengua, por cada vientre.
Ahora te encuentro, te comprendo, esas luchas interminables, calladas que
arrancaba en nuestra perdida verdad. Ahora que te miro, que te abrazo, que te
beso , transmites cierta calidez que me estimula, que me anima, que me embellece,
que nos hace cómplices de nuestras palabras sentidas con el calor de nuestras
manos. Otra vez va a llover, hace muchos inviernos que no reconocía tanta lluvia,
tanto frío. Me sienta bien, te sienta bien. Los campos serán gozos. Los barrancos
gráciles alas de libertad. Nosotras, resonar de un vacío que nos lleva al cambio
de nuestras maneras de pensar. Ah, querida madre, no me canso. No, no estoy
cansada. Estar cansada son alas de palomas disecadas, de océanos donde las
ballenas no cantan. Escúchalas…escúchalas como rigor en su genuina balada impregnada de
constelaciones. Este viaje que hemos comenzados juntas tendrá algún día su
final. Tu y yo. Yo y tú. Te observo en ese vergel, con esa anciano de manos
arrugadas y venas marcadas con esa frente de palabras que solo entienden los
que buscan la paz. Sí, eres tu…eres tu la que ha apilado cada peldaño de mi
fortaleza, una bocanada de la vía láctea penetra en mis ojos. No logro
distinguir cada estrella, cada nebulosa, cada galaxia, cada planeta . Todo se
mezcla como hijos de este universo latiendo entre la materia oscura, invisible
y la materia observable que no más que es una minucia. Eres tu. Sí eres tú, la
que alza la voz de los desfavorecidos, de los indefensos. Me has inculcado a
ello. Ay madre, la isla ha cambiado tanto después de aquella peste, de aquella
enfermedad que irrefrenable nos encerró en la raíz del pozo de nuestras
entrañas. Cara a cara me cruzo con el despecho, con el odio, con la envidia y
el delirio y la mentira se cueza sobre nuestras espaldas. Sí eres tú, aquí
estoy en esta habitación cero. Habitación de paredes blancas y suelo gris.
lunes, enero 12, 2026
HABITACIÓN CERO (NARRATIVA ) 38
38
Abro los ojos, estoy en mi sillón
frente al piano. Una perspectiva que me produce un sentimiento de ánimo, de un empuje,
aunque sea ajena a todo mi derredor. Pienso en ella, abro los ojos, la percibo
por unos momentos y rompo esta realidad que me encoge, que me corroe en esta
soledad atemporal. Agradezco este súbito enclaustramiento mientras ella, en un
hospital, en una habitación cero de paredes blancas y suelo gris se va apagando
como la flores en invierno. Abro los ojos, estoy en mi sillón, un sillón de
color verde. Me siento descansada, aunque mis manos tiemblan ante la humedad pegada
a mis carnes por la lluvia. Me deshago de el y voy al baño, esos pasillos donde
su olor peinan mi nariz. Intacto permanece , tanto que a veces me vence. El
agua nuevamente planea a ras de mi cuerpo. El vapor empaña el espejo, una bruma de tibieza ampara mi cuerpo. Me
apuro y salgo, por un instante pienso en esta agua, esta agua de batallas
inconclusos. Esta agua que tanto ansiamos encontrarla en otro mundo, tal vez
jamás. Todavía falta mucho, mucho tiempo. No sé si nos dará tiempo. Y aunque lo
ignoremos, tenemos como objetivo el agua, tan necesaria para esta existencia, tan
desgarradoras donde se blindan pueblos en el ámbito de la fortuna. Oh, ese
cosmos, ese espacio donde el tiempo no tiene cabida, tan misterioso y a la vez
tan insonoro. Me imagino está en órbita mirando hacia la tierra, este chiquito
planeta azul donde se ha dado el privilegio de una civilización que se hunde a
si misma, donde los ciclos de su clima, de sus guerras se repiten una y otra vez.
Vuelvo al sillón, a ese sillón frente al piano. Medito sobre mi vida, sobre su
vida, sobresaliendo a lo que soy en el hoy. Soy un agujero negro que atrapa
toda esa materia oscura o no , descubro otra dimensión , una dimensión de
mundos sordos a esta esfera. Un campo de flores besa mi estómago, una corriente
de gaviotas ondean en los mares donde cantan las ballenas. Sí, cantan las ballenas.
Sí, cantan los pájaros. Corretean por una masa corpulenta de arboledas y
océanos donde se respira paz. Un planeta dentro de la nada, dentro de múltiples
hilos que tejen este universo. Este plan perfecto me emborracha de una ilusión,
de una esperanza fuera de esa atmósfera llamada tierra. Soy naufraga que ha
encontrado otra ínsula dentro lo colosal, ante lo grandioso de este cosmos
donde colgamos como un halito de incomunicación, recluidos orbitando en una
luna donde nuestras promesas, donde nuestros interrogantes son lagunas dudosas
de nuestro yo. Mi yo, un yo vertical, primero soy consecuencia de mi cima, de
mi propia cima después, vendrán los verdes sueños de amor, de amistad. Ante todo,
equilibrio, ante todo sostenibilidad, ante todo un reusar nuestras fuerzas como
nuevas noticias de un arco iris que besa…que besa nuestros labios. Una
oportunidad que llegará y será acogida o no y llegarán otras y creceremos al
son del rumor de un faro que no se cansa del oleaje. Abro los ojos, aquí en el
sillón, a unos pasos de mi el piano, a un tiempo no muy remoto la paz.
domingo, enero 04, 2026
HABITACION CERO (NARRATIVA ) 37
37
Habitación cero. Paredes blancas. Suelo
gris. Me entremezclo en una esperanza, pero a la vez atisbo un desencanto. Una desilusión
que da la suficiente ebriedad de tu marcha. Poco a poco te vas degradando y sin
embargo, sonríes. Mi mano prieta con la tuya desemboca a una energía que a
veces es caóticas y otro equilibrio. Las dos se tienen que unificar para
consagrar está larga despedida. Enciendo las noticias. El poder de un pueblo
subyugado por tiranos y más tiranos. La riqueza interna de un país desprende un
halito desconsiderado de colonización. Siempre hay algo que va más allá de la
libertad de las manos de un conjunto de gentes que han vivido en la opresión,
en la justicia manoseadas por el delirio de un líder dictatorial. No quiero
escuchar más, estoy en este hospital donde tu te mueves entre la vida y la
muerte. Hemos llegado a un año nuevo y te felicito querida madre. Ah, madre.
Todavía luces con tus ojos puesto en mis manías, en mis movimientos. Las
conservo para ti, para que me huelas y sepas que estoy aquí. Sí, en este ahora
donde no hay nada más. Llamo a los grandes riscos donde la lluvia alborotada
hace correr el agua y sueño despierta. Bajo hasta esos manantiales y bebo de
ellos , bebo por ti. Toda tu sabiduría se reencuentra conmigo, palpo con un
tacto sutil cada uno de tus consejos. Me arrimo al hogar cálido, ese hogar
donde el abrazo supone la vitalidad, las ganas de seguir. Y una pieza de música
viene a mí. Una pieza compuesta en tu nombre, triste pero a la vez aclara la
calma…una calma que me azoca cuando sola soy pies desnudos de cada cuarto. Tu ,
en esta habitación cero de paredes blancas y suelo gris, yo aquí. Mis ojos no
dejan de analizar cada uno de tus movimientos, cada uno de mis quejidos. Sí, me
quejo. A está edad la templanza reina en mis huesos. No me importa no dormir,
no me importa estar atenta a ti. Me es igual lo que digan. Y soy constante en
esta obsesión de no dejarte ir. No sé por qué. A veces pienso que no permito tu
ida de esta tierra. No noto en tu rostro sufrimiento solo, paz en esta
habitación de suelo gris y paredes blancas. Bebo y vuelvo beber de ese
manantial al final del risco y ahora he de escalar de manera ascendente hasta
su cima. Mis manos sangran, mi cuerpo siente la molicie, pero llego a su cúspide,
una asombra luz del astro rey de invierno se inyecta en mi vista , en mis
carnes y siento el acogedor refugio en un ángulo donde las sombras se apartan,
se extinguen. Aquí, un día más de un año nuevo, las buenas cosechas de los
seres humanos con otros traerán la concordia que tanto hace falta a este mundo
convulso. Este mundo que como una cascara de naranja quitada ya se exprime en
la intemperie de sus sentimientos, podridos. No, no estoy amarga, disfruto de últimos
instantes de tu destino. Un destino que todavía no acepto, me siento incómoda,
ronda una manada de púas alimentándose de mis hombros y me hace caer sin que tu
lo sepas. Y me arrincono en esa luz del sol en la cúspide de la existencia,
aquí, en esta habitación de paredes blancas y suelo gris. Despecho todo mal que
no florezca en tu jardín…un jardín dormido, radiante de calma.